El lugar fue centro de una fuerte polémica dado que los vecinos de ese sector de la ciudad ubicada en la calle Sarmiento, se oponían a que el lugar fuera ocupado para la construcción de una “colectora cloacal”.
En la calle Sarmiento, a metros de Lugones la gestión del Intendente Melella ejecutó una obra por la mitad, construyó la planta colectora de líquidos cloacales pero se olvidó de la plaza y la cancha que sí aparecen en el bonito dibujito que pusieron (como le ponen la zanahoria al burro) en el cartel de obra. Lógico, es más fácil “dibujar” que hacerlo.
Sobre el espacio verde dónde se iba a construir la plaza y la canchita de césped sintético, hoy se acumulan escombros; basura; y hasta un auto que se ha vuelto chatarra, clara señal del desprecio que la Municipalidad tiene por los vecinos ya que ni siquiera se ha tomado el trabajo de limpiar el predio.
Esta obra es emblemática para poner en discusión el valor que la gestión del Intendente Melella le da a los barrios periféricos y la importancia que para el Municipio tienen las “pequeñas obras públicas” que mejoran la calidad de vida de los vecinos.
El cartel de obra también nos deja pensando si la misma se habrá pagado en su totalidad dado que según se señala, el Municipio habría gastado casi seis millones de pesos en el lugar pero al no estar terminados los trabajos, no se sabe si la obra se pagó o n, hecho que trataremos de averiguar en el corto plazo.
Además, y de acuerdo al cartel de obra, los trabajos ya deberían estar concluidos hace mucho tiempo porque ya pasaron, largamente, los 180 días y en la actualidad no hay señales de que se esté trabajando en el lugar a pesar de la inminente veda invernal que se acerca. Por lo cual volvemos a preguntarnos “ ¿El Municipio pagó los seis millones que costó la obra?
Dejando el aspecto económico de lado, volvemos a remarcar que los disursos del Intendente y sus funcionarios no están relacionados con la realidad, hay una peligrosa disociación entre los que se dice y lo que se hace.
Claro que desde el Municipio van a apelar a los más bajos recursos, dirán que hay una campaña; una tendencia a desestabilizar la gestión, criticar o descalificar. Pero se equivocan, como dice una vieja canción “Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio”.
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