Los artistas exigían entradas para el lunes, se las negaron y no quisieron actuar. Bronca del público que copó el teatro. Una tormenta terminó de arruinar la noche
El espectáculo se retrasó mas de dos horas, y la gente se impacientó y soltó una feroz silbatina en repudio a la demora.
Ante la emergencia, los organizadores “mandaron a la parrilla” para calmar a los indignados espectadores a Natalio Faingold con su espectáculo Viaje andino, que apenas duró 15 minutos. En medio de abucheos, los músicos abandonaron el escenario mientras el vocalista reclamaba que salieran los bailarines.
La gente, furiosa, arrojó botellas, cajas de vino y manzanas al escenario, mientras coreaba insultos contra la organización y los bailarines.
Por más de media hora, el escenario quedó a oscuras y el locutor anunció que en siete minutos comenzaba la fiesta, mientras el público le gritaba “mentiroso”.
Pasada las 23, más de la mitad del público ya se había retirado. La lluvia se presentaba, complicando aún más el inicio del espectáculo, y el secretario de Cultura, Ricardo Scollo, salió a dar explicaciones luego de negociar con los artistas, quienes le habían exigido que reconociera su error. El funcionario calificó de desprolijidad la falta de entradas para los artistas y exclamó que respetaba la dignidad del planteo de los bailarines.
Luego salieron algunos de los artistas, y le pidieron a la gente que se retirara, pero fueron abucheados. A esa altura, cerca de la medianoche, la lluvia había espantado a casi todo el público e impedía cualquier intento de realizar el evento.
Las dos entradas son consideradas por los artistas como un derecho adquirido, aunque no figura en el convenio firmado para la fiesta.
Scollo les prometió que hoy les darán las 1.500 entradas y que se construirá una grada especial.
Mientras, la primera repetición se reprogramaría para el martes.
Estuvo Cobos
El vicepresidente Julio Cobos apareció repentinamente, cuando estaba previsto que lo hiciera la tercera noche. Justificó el cambio por un compromiso familiar y no por temor a un escrache del justicialismo.

Comentá la nota