Después de incidentes en el parque Independencia, que incluyeron disparos y un policía herido muy grave, se resolvió que no estaban dadas las condiciones para jugar el partido. Cuando se tomó la resolución en el Gigante ya había 20 mil personas.
La decisión de suspender el encuentro la tomó cerca de las 18.45 el ministro de Seguridad, Raúl Lamberto. A esa hora la cancha de Central ya se poblaba de hinchas auriazules, el plantel del Newell’s seguía en Ricardone y en el estadio de la lepra el clima estaba absolutamente esposo, luego del enfrentamiento entre uniformados e hinchas a los tiros.
Lamberto estaba justamente en el club del Parque, donde mantuvo una larguísima reunión con el presidente Guillermo Lorente y el secretario de Gobierno de la Municipalidad, Fernando Asegurado, mientras afuera decenas de hinchas leprosos estaban furiosos por lo que consideraban una desmedida represión policial.
La policía había ingresado según ellos a los tiros a la institución, luego de que algunos hinchas le dispararan a una caravana de Central que iba rumbo al Gigante de Arroyito y se enfrentaran también allí con uniformados, uno de los cuales fue herido en el cuello.
Después de todo eso, Lamberto consideró que no se podía garantizar la seguridad y resolvió suspender el partido, lo que sorprendió al presidente de Central, Noberto Speciale que dijo que le trasladaron un problema que le era ajeno.

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