Ya sumaban 33 los muertos por la explosión en la petrolera mexicana

Ya sumaban 33 los muertos por la explosión en la petrolera mexicana
Pemex, envuelta en la polémica por los reiterados proyectos privatizadores, sufre una de sus mayores catástrofes.

Desde la derecha, la deslizan como otra de sus fallas como empresa pública. Buscan sobrevivientes en los escombros.

Mientras ayer continuaban las tareas de rescate entre los escombros de la sede central de Pemex, en la Ciudad de México, el saldo de muertos se amplió a 33 y el de los heridos a 121. El director general de Pemex, Emilio Lozoya, indicó que la hipótesis del accidente es la que se maneja como la más probable, aunque no descartó la posibilidad de que se hubiera registrado un atentado.

Los rescatistas encontraron siete cuerpos en la noche entre los restos de los primeros pisos de edificio B2 de 12 niveles, uno de los cinco que conforman el complejo en el que ocurrió la explosión.

Con una banda negra en el pecho, Lozoya, que interrumpió una gira por Asia para regresar de emergencia a México, ofreció una conferencia de prensa en el aula magna de Pemex, frente a la sede administrativa. El directivo afirmó que "lo que uno puede observar es que esto es parte de lo que los expertos perciben como un accidente, pero no se va a descartar ninguna línea de investigación". Igualmente, se mostró cauteloso. "Estimamos que los resultados de la investigación se darán a conocer conforme se vayan produciendo los resultados. No vamos a especular ni vamos a adelantarnos", señaló Lozoya.

Así y todo, fue la primera vez que un alto representante de la empresa deslizara la posibilidad de un atentado en la sede central de la principal empresa del país. Lozoya explicó que "se utilizarán todos los recursos para conocer las causas del siniestro".

Por su parte, el presidente de México, Enrique Peña Nieto, visitó ayer a los heridos que son atendidos en el Hospital Central de Pemex, en la capital. "Reitero mi pesar y, sobre todo, mi solidaridad con aquellas personas que perdieron seres queridos, todo mi apoyo para ellos", manifestó el mandatario al salir del hospital.

En el edificio dañado, de 24.700 metros cuadrados, trabajan cerca de 1700 personas. La explosión dañó cuatro niveles de la torre, una superficie de 1300 metros cuadrados, en la que se encontraban entre 200 y 250 personas. La oficina de Protección Civil del DF informó que el estallido se debió a una acumulación de gas en una subestación de electricidad que provee el edificio, mientras algunos medios de comunicación mexicanos dieron una versión distinta: que la explosión pudo deberse a un sobrecalentamiento del sistema eléctrico que alimenta el complejo de la empresa petrolera.

Las actividades se suspendieron en la sede principal de Pemex, situada en una transitada zona, sobre la Avenida de la Marina Nacional. Igualmente, según su director general, "Pemex sigue operando normalmente en términos de distribución y de producción".

El coordinador nacional del Aérea de Socorros de la Cruz Roja Mexicana, Isaac Oxenhaut, describió las tareas de los rescatistas en la zona del rascacielos afectado, que fuera el más alto de Latinoamérica al momento de su inauguración, en 1984. "Entramos, entran los perros de búsqueda y rescate, entran los demás grupos a despejar escombros, y volvemos los grupos de búsqueda y rescate en estructuras colapsadas."

El mayor peligro de los trabajos está en el riesgo de que las losas de los pisos superiores se desprendan y puedan caer sobre los rescatistas, que trabajan en los más bajos. En relación con la fisonomía destruida del edificio, el coordinador señaló: "Se asemeja a un sismo de gran magnitud". «

Efe y dpa

estallidos y polémicas

Varias instalaciones de Pemex sufrieron explosiones y accidentes en la última década, pero el jueves pasado fue la primera vez que se produjo en su sede central.

Entre los principales incidentes de los últimos años, el más cercano fue el que ocurrió el 18 de septiembre de 2012, cuando un estallido en un centro receptor de Tamaulipas produjo 30 víctimas fatales por acumulación de gas. Anteriormente, el 19 de diciembre de 2010, la explosión de un oleoducto en San Martín Texmelucan por robo de combustible causó 30 muertos y 50 heridos.

El 17 de octubre de 2006, ocho muertos y nueve heridos fueron el saldo de una estallido de en un buque de Pemex, que era reparado en el puerto de Coatzacoalcos.

La explosión en la sede central de Pemex puede llegar a marcar un antes y un después en la historia de la petrolera al producirse cuando el nuevo gobierno del PRI lanzó recientemente el debate sobre la reforma energética en el Congreso mexicano. Durante su campaña electoral, el presidente Enrique Peña Nieto habló de modernizar a la petrolera y anunció que la abriría a la inversión privada.

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