Tenía problemas mentales: esquizofrenia, alucinaciones, depresión post parto tras un embarazo no deseado. Ese es el cuadro médico de Mirian Carey, la mujer abatida el jueves por la policía tras una persecución por el centro de Washington, quien estaba convencida de que era espiada por el gobierno del presidente Barack Obama y por eso intentó atacar la Casa Blanca.
A su vez, el compañero y padre de Erika declaró que su mujer “pensaba que el presidente Barack Obama había puesto su casa bajo vigilancia electrónica, que su vida era transmitida en televisión”.
La niña, de poco más de un año, estaba en el automóvil con su madre cuando la mujer intentó atravesar una barrera cerca de la Casa Blanca antes de lanzarse a la fuga perseguida por la policía. La persecución culminó cerca del Congreso donde recibió disparos de los uniformados. Los tiros fueron escuchados por los legisladores que permanecieron encerrados un breve rato en el Capitolio.
El caso conmovió a un Estados Unidos polarizado por el cierre al gobierno federal forzado por los republicanos, que se niegan a dar presupuesto al gobierno si Obama no modifica una reforma sanitaria que garantiza atención médica estatal a millones de estadounidenses, especialmente a los de sectores más desfavorecidos.
Hasta anoche, no había negociaciones para hallar una solución y levantar el cierrre, que mandó a casa sin sueldo a millones de empleados públicos y provocó el cierre de todas las dependencias del Estado no esenciales.
Obama optó ayer por una estrategia distinta: en mangas de camisa y acompañado por su vicepresidente, Joe Biden, salió a pie de la Casa Blanca y se trasladó con periodistas hasta un restaurante cercano de comida rápida, donde improvisó un discurso dirigido a la oposición republicana.
“Estaré encantado de abrir negociaciones, pero no podemos hacerlo con un arma apuntando a la cabeza de los estadounidenses”, dijo mientras decidía el plato a pedir. “No hay ningún ganador cuando tantas familias no saben si se les pagará o no”, sostuvo Obama ante el aplauso de los comensales.


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