Las largas colas que la semana pasada se vieron frente al Servicio Público de la Vivienda (SPV) para acceder a un programa habitacional destinado a los sectores medios de la población no fueron caprichosas. Actualmente, un empleado necesita alrededor de 126 sueldos (estimados en un promedio de 3.319 pesos por el Indec para el sector privado en Santa Fe) para concretar el sueño del techo propio. En los últimos cinco años, el valor del metro cuadrado para un departamento del macrocentro de dos dormitorios aumentó, en promedio, un 50 por ciento en dólares.
En este marco, no resulta casual que desde el lunes pasado desfilaran por las oficinas del servicio municipal unas mil personas (de las cuales fueron atendidas 370 mientras que otras 600 consiguieron un turno para las semanas próximas).
Alta demanda.
Las historias de quienes llegaron —incluso madrugando— para lograr inscribirse en el plan del SPV eran parecidas. Jefes de familias, trabajadores en blanco y no tanto, cansados de pagar un alquiler y de peregrinar por los bancos buscando financiación para comprar su primera casa.
Para la titular del SPV, Susana Nader, la abultada demanda era de esperar. "Sabíamos que existía —explicó— porque hasta el momento no hay políticas habitacionales para responder a la necesidad de aquellas personas que tienen un trabajo, e incluso algunos ahorros, y quieren pagar una cuota pero no alcanzan a cumplir todos los requisitos que exige un banco".
Esos números son más significativos si se considera que la primera etapa del programa habitacional, destinado a familias con ingresos de 3.500 a 7.000 pesos, apenas contempla la construcción de 22 viviendas en Mendoza y Matienzo.
Déficit.
De acuerdo a estimaciones del municipio, el déficit habitacional en Rosario está calculado en unas 50 mil viviendas. La mitad de estos hogares está representada por asalariados y una cifra similar por familias más desprotegidas. A pesar de que desde hace años la ciudad respira el boom de la construcción, las torres de departamentos que florecen no sólo en el centro sino también en algunos barrios no alcanzan a disolver esta tensión.
Más caro.
Estimaciones de la Cámara de Inmobiliarias de Rosario (Cadeiros) indican que no hubo un parate en la construcción. Es más, el valor en las unidades nuevas de dos dormitorios (entre 60 y 75 metros cuadrados) aumentó un 50% en dólares. Si en 2005 el precio por metro cuadrado de estos inmuebles promediaba los 1.000 dólares, en la actualidad los valores rondan los 1.500 dólares.
Y esto es solo un promedio. "En la zona del macrocentro y primera línea del río, con bienes de alta gama, los precios oscilan entre 1.700 y 2.500 dólares el metro cuadrado", explicó el titular de Cadeiros, Javier Grandinetti.
Suba constante. Según el especialista, los valores en el mercado fueron creciendo en forma paulatina desde hace un lustro, "con un pico en 2008, con precios estables sobre el 2009 y un repunte durante este año debido al incremento en los costos de la construcción", puntualizó. En este contexto, datos del Indec precisaron que el aumento en este rubro en el período septiembre 2009 contra el mismo mes de este año se ubicó en el 8,5 por ciento.
Si se toma en cuenta el salario promedio en la provincia de Santa Fe y se lo cruza con el valor de los inmuebles en venta, las cifras resultan evidentes: el valor del metro cuadrado traducido en pesos, representa 6.000 pesos, cifra equivalente a casi dos sueldos de un empleado en relación de dependencia.
Así, salta a la luz que la relación entre el poder adquisitivo de los asalariados, el acceso al crédito hipotecario y los precios de los departamentos deja a la clase media cada vez más lejos de acceder al techo propio.
Cuentas. Un inmueble de 70 metros cuadrados (dos dormitorios) registra un precio en plaza de 420 mil pesos. Esto equivale a 126 sueldos promedios en Santa Fe, lo cual a la hora de gestionar un crédito implicaría contar con 126 mil pesos para cubrir el 30 por ciento del valor de la unidad y el 70 por ciento restante (294 mil pesos) a pagar en cuotas con un 16 por ciento de la tasa nominal anual a 15 años de plazo. Así, el futuro propietario necesitaría de 10 años para llegar a la casa propia.
Pero además, no calificaría ante los bancos, ya que un asalariado que percibe 3.300 pesos debe destinar 1.500 pesos en alquiler y distribuir lo que resta entre el costo de la canasta básica y demás gastos. Y si bien el Indec estableció una recuperación del salario promedio en la Argentina de un 18 por ciento entre enero-septiembre de 2010, el porcentaje se equipara con la inflación estimada para el mismo período.
A la hora de trazar comparaciones, los agentes inmobiliarios presentan la suya. "Si nos remontamos al período 1998-1999, en plena convertibilidad, sumar dos salarios por grupo familiar implicaba reunir unos 3.200 pesos. Con esa masa salarial y mediante un crédito hipotecario para la casa propia era un sueño realizable en tan sólo 20 meses de plazo", explican.
Comentá la nota