En la jornada en la que la Iglesia conmemora la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, el Papa argentino afirmó que Cristo no entró para recibir los honores reservados a los reyes de la Tierra sino para ser azotado, insultado y ultrajado.
Juan Lara
Ciudad del Vaticano/Efe
Francisco abrió ayer los ritos de su primera Semana Santa como Papa con la Procesión de las Palmas, en la que dijo que los cristianos no pueden ser personas tristes, los exhortó a que nadie "les robe la esperanza" y denunció los males que hay en el mundo, entre los que citó a la sed de dinero.
Ante más de 250 mil personas que asistieron a la liturgia del Domingo de Ramos en la Plaza de San Pedro y las calles adyacentes, el Papa Bergoglio invitó a los cristianos a llevar la alegría de Cristo a todo el mundo y a no "ilusionarse" con la sed de dinero que, dijo, "nadie se llevará consigo". Como en otras oportunidades a lo largo del corto período que lleva de su papado, Francisco ilustró el tema con una anécdota personal: "Como decía mi abuela… niños, el sudario no tiene bolsillo."
"No seáis nunca hombres y mujeres tristes: un cristiano jamás puede serlo. Nunca os dejéis vencer por el desánimo. Nuestra alegría no nace de tener muchas cosas, sino de haber encontrado a una persona, Jesús; con él nunca estamos solos, incluso en los momentos difíciles, aun cuando el camino de la vida tropieza con problemas y obstáculos que parecen insuperables y ¡hay tantos!", afirmó el Papa.
En la jornada en la que la Iglesia conmemora la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, el Papa argentino afirmó que Cristo no entró para recibir los honores reservados a los reyes de la Tierra sino para ser azotado, insultado y ultrajado.
El Papa subrayó que Jesús tomó sobre sí el mal, la suciedad, el pecado del mundo, "y lo lavó con su sangre, con la misericordia, con el amor de Dios".
"Miremos a nuestro alrededor: ¡cuántas heridas inflige el mal a la humanidad! Guerras, violencias, conflictos económicos que se abaten sobre los más débiles, la sed de dinero y de poder, la corrupción, las divisiones, los crímenes contra la vida humana y contra la creación. Y nuestros pecados personales: las faltas de amor y de respeto a Dios, al prójimo y a toda la creación", denunció Francisco en su homilía.
El obispo de Roma aseguró que Jesús en la cruz siente todo el
peso del mal y que con la fuerza del amor de Dios lo vence, lo derrota en su resurrección: "Con Cristo todos podemos vencer el mal que hay en nosotros y en el mundo."
Francisco pidió a los fieles que no le crean al Demonio cuando dice que no se puede hacer nada contra la violencia, la corrupción y la injusticia. "Jamás hemos de acostumbrarnos al mal, con Cristo podemos transformarnos nosotros y al mundo." Animó a no tener miedo al sacrificio y recordó a los padres que se sacrifican por los hijos, pero lo hacen –dijo– por amor.
Ayer se celebró también la jornada mundial de la juventud a nivel diocesano, que es la antesala de la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que se celebrará del 23 al 28 de julio próximo en Río de Janeiro. Francisco confirmó que acudirá a la ciudad brasileña: "Aguardo con alegría el próximo mes de julio, en Río de Janeiro. Les doy cita en aquella gran ciudad de Brasil." Dirigiéndose a los jóvenes, muchos de los cuales se dieron cita en San Pedro eran argentinos, les dijo que ellos traen la alegría de la fe y animan a vivirla con un corazón joven, "incluso a los setenta, ochenta años".
Subrayó que los jóvenes no se avergüenzan de la cruz de Cristo, "más aún, la abrazan porque han comprendido que la verdadera alegría está en el don de sí mismo y que Dios ha triunfado sobre el mal precisamente con el amor".
"La lleváis para decir a todos que, en la cruz, Jesús ha derribado el muro de la enemistad, que separa a los hombres y a los pueblos, y ha traído la reconciliación y la paz", subrayó.
El rito del Domingo de Ramos se celebró en una plaza adornada con olivos centenarios traídos de la sureña región de Puglia y palmas procedentes de San Remo, en Italia, así como numerosas plantas mediterráneas para evocar a los cinco continentes.
Francisco, vestido con ornamentos rojos y con el báculo llevado por un ayudante, llegó al recinto vaticano a bordo de un papamóvil descubierto, en medio del cántico "Hossanna". Delante del obelisco que se alza en el centro de la plaza, bendijo las palmas y las ramas de olivo, símbolos de la paz.
Durante el rito se leyó el Evangelio de Lucas, que narra la entrada de Jesús en la Ciudad Santa.
Concelebraron la misa los cardenales Agostino Vallini, vicario para la diócesis de Roma, y Stanislaw Rylko, presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, así como los purpurados Angelo Amato, prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, y Mauro Piacenza, prefecto de la Congregación para el Clero.
Concluida la misa, el Papa recorrió la plaza en el papamóvil entre los presentes. Besó a los niños, descendió del vehículo para saludar a enfermos y se detuvo ante un grupo de latinoamericanos con los que conversó en español, en medio de los aplausos, vivas y el ondear de banderas, muchas de ellas, argentinas. «
La frase
Alegría
"Aguardo con alegría el próximo mes de julio, en Río de Janeiro. Les doy cita en aquella gran ciudad de Brasil."
El dato
Ramos
El Domingo de Ramos se celebró en una plaza adornada con olivos centenarios de Puglia y palmas de San Remo.
en uruguay lo apoyan
La designación de Jorge Mario Bergoglio como Papa y las noticias de sus primeros días al frente de la Santa Sede generaron múltiples reacciones, sobre todo en torno a su rol durante los años de la dictadura. Ayer, el uruguayo Gonzalo Mosca, un militante de izquierda que conoció a Bergoglio en su juventud, aportó su testimonio a la discusión.
En una entrevista con la agencia de noticias Efe, Mosca afirmó que fue ayudado por Francisco para escapar de la represión militar en Argentina. El uruguayo contó que cuando Jorge Bergoglio "era un joven cura jesuita, casi sin conocerme, me ayudó a escapar de los militares poniendo incluso en riesgo su integridad".
Mosca, ex militante del Grupo de Acción Unificadora (GAU), recordó que tras el golpe de Estado de 1973 las cosas "se pusieron muy difíciles" en Uruguay, por lo que en 1977 decidió escapar a Buenos Aires. "Busqué refugio en la casa de un amigo, pero un día los militares fueron a buscarnos y nos salvamos por poco", contó Mosca sobre su estadía en Buenos Aires.
Asediado por la represión, el amigo del uruguayo huyó a Europa. En ese momento, un hermano de Mosca viajó desde Montevideo para auxiliarlo y "entonces apareció la figura de Bergoglio". "Sin siquiera conocerme, (el actual Papa) se involucró de manera intensa y personal para ayudarme", narró el militante uruguayo.
"Él mismo me llevó en su vehículo para refugiarme en un convento en la zona de San Miguel, a unos 30 kilómetros de Buenos Aires, donde luego me visitaba", recordó Mosca. "Más tarde, a través de contactos, nos consiguió dos pasajes aéreos para mí y para mi hermano con destino a Iguazú y, en otra muestra de valor, nos acompañó hasta el aeropuerto, que estaba muy vigilado por los militares", concluyó el uruguayo.
en brasil lo quieren
Según una encuesta, el Papa Francisco cosecha una muy buena imagen en el primer país que visitará desde que comenzó su pontificado: Brasil. La empresa Datafolha indicó que el 74% de los brasileños consideraron "muy buena" su elección como nuevo obispo de Roma. Sin embargo, gran parte de los consultados también exigieron que la Iglesia Católica se renueve y revise su posición sobre algunas cuestiones. El 83% dijo ser favorable al uso de condones y otros anticonceptivos, y un 58% consideró que la Iglesia Católica debería aceptar el divorcio.
Francisco llegará en julio a Río de Janeiro, donde participará de la Jornada Mundial de la Juventud.

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