En los mercados autorizados, subió un centavo y medio hasta $6,255.
El dólar oficial abrió la semana en alza en el mercado mayorista y el minorista, en un contexto de menor oferta de divisas y mayor presión sobre el tipo de cambio.
En las pantallas de las principales casas de cambio, la divisa se consignó a 6,255 pesos para la demanda autorizada, frente a un cierre previo en 6,24 pesos. En los mercados informales, el dólar blue se mantuvo en los niveles del viernes, cuando terminó vendiéndonse por $9,50.
En la semana que recién comienza, el Banco Central, con Juan Carlos Fábrega a la cabeza, intentará poner en marcha la letra en pesos atada al tipo de cambio oficial (dólar link) que el Gobierno quiere vender a las cerealeras. Espera que estas a cambio aceleren la liquidación de divisas y ayuden a reforzar el stock de reservas, que viene cayendo a paso firme y apuntan a perforar el piso de los 30.000 millones esta misma semana.
Para el mercado está claro que la intención del Gobierno es acercar el máximo posible el precio del dólar oficial con el blue. Y mientras llega ese momento, entregar dólares de las reservas sin provocar una devaluación brusca (de una sola vez) del peso.
De ahí que parece evidente que el Gobierno prefiere conseguir fondos por la vía de acuerdos (cerealeras, inversiones de Rusia y China en infraestructura) resignado a que mientras haya brecha entre el dólar legal y el paralelo, será difícil conseguir dólares en el mercado, es decir por capitales que entren o por dólares que “voluntariamente” liquiden los exportadores.
El problema adicional que tiene el Banco Central es que por ahora no se decidió (o no pudo, o no lo dejaron) subir las tasas de interés como para tentar a quien tiene pesos a colocarlos a plazo fijo. Es un motivo más que tiene el exportador para demorar la liquidación de sus divisas.
A la inversa, es un estímulo para acrecentar la demanda de dólares por parte de los importadores. La explicación es sencilla: se apuran a comprar dólares antes de que se sigan encareciendo. Y para ello cuentan con la ayuda del Gobierno, porque al no subir las tasas de interés, estas empresas consiguen pesos a un costo inferior a la inflación real. Tienen un esquema ideal: pesos baratos para comprar dólares baratos.

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