Una suba que impactó de lleno en la inflación de enero

El índice daría entre 1,7 a 2% según los privados. La influencia de las expectativas.
Los precios de los alimentos nuevamente fueron uno de los rubros que lideraron los aumentos. Esta vez no fue la carne sino las frutas y las verduras que habían quedado rezagadas. Y en el resto de los rubros, hubo aumentos en turismo, transporte y salud, por el incremento en las cuotas de la medicinas prepagas, que se extienden sobre febrero.

En los alimentos, los mayores incrementos de precios (2,3%) se dieron en la Canasta Básica Alimentaria, compuesta de los productos que más consumen los sectores de menores ingresos. La Canasta que mide la línea de pobreza ya ronda los $ 2.200 mensuales.

En apenas pocos días de este mes siguieron los incrementos en frutas y verduras y se agregaron los aumentos en las tarifas de varios servicios, como celulares y tv cable, y cigarrillos.

Otras novedades fueron la presión alcista sobre el dólar, que obligó a la intervención del Banco Central.

También se conocieron resoluciones de la Secretaría de Comercio que anularon aumentos en combustibles y en acero mientras hubo presiones oficiales para reducir importaciones porque desplazan producción local, pero que favorecen la suba de los precios internos.

A todo esto se agrega que los propios empresarios, en las últimas semanas, incrementaron sus expectativas sobre los aumentos salariales que deberán conceder en las próximas paritarias. Y esto porque la inflación de los alimentos golpea con más fuerza sobre las mesas de los asalariados.

Esos mayores costos nominales seguramente serán volcados a los precios.

Todo esto ayuda a realimentar las expectativas inflacionarias, con un agregado importante: los precios internacionales de los alimentos y de las principales materias primas siguen subiendo con su incidencia sobre los valores domésticos.

Con los precios minoristas que en los últimos 4 años aumentaron el 120%, la inflación está instalada y en ascenso, a pesar de que las tarifas de luz, gas y transporte están congeladas y que el Gobierno busca ignorar o minimizar, pero que saca provecho con la recaudación adicional que le genera el “impuesto inflacionario”.

Ahora se corre el riesgo de que la inflación en 2011 no se limite a recorrer la trayectoria de 2010 sino que todavía sea más alta.

Y esto además porque el Gobierno, en su discurso, se empecina en sostener que no hay inflación o es bajísima, y hasta benéfica, y que combatir la inflación es sinómino de “ajuste”.

Así sigue financiando con emisión el déficit de la Tesorería y con emisión compra divisas para reponer las reservas que utiliza para el pago de la deuda con los acreedores privados y para cancelar la deuda con el Club de París. También con emisión, y endeudándose con la ANSeS, este año deberá pagar intereses de la deuda superiores por el adicional —cupón PBI —dado a los acreedores.

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