La suba del gasoil motoriza la inflación y genera preocupación

Es el combustible utilizado por toda la cadena de transporte. Este incremento se traslada a la logística y la producción. El circuito siempre termina en el más débil: el ciudadano.
Luego del grave desabastecimiento que se produjo durante estas vacaciones de invierno, se dio el paso que muchos preveían: aumento en los combustibles. A partir de allí, se suceden los aumentos en toda la cadena productiva que desembocan, siempre, en el mismo lugar: el ciudadano.

El transporte (de carga y de pasajeros) que utiliza gasoil para funcionar es el sector que recibe el golpe directamente, pero esa suba impacta de manera indirecta en distintos sectores (insumos, alimentos, bebidas) que utilizan ese transporte, y todo desemboca en un nuevo golpe al bolsillo de la gente.

El economista Juan Dumas, especialista en consumo y control de precios, recordó en diálogo con este medio que históricamente el gasoil mantuvo una importantísima brecha en cuanto a su precio con la nafta justamente para que no repercutiera en los costos del transporte. “Se buscaba no tocar el gasoil para que no aumentara todo lo demás”, puntualizó Dumas, quien enfatizó que “el cien por ciento del transporte de toda la mercadería del país utiliza gasoil como combustible”.

Esta semana, YPF anunció una suba en el precio de todos sus combustibles, incluido el gasoil, y dos días después la angloholandesa Shell imitó la suba. Se espera que en las próximas horas las otras dos petroleras que operan en el país (Esso y Petrobras) imiten la medida. Actualmente, YPF, que concentra el 60% del mercado, tiene ese combustible en $ 3,932, mientras que la versión premium está a $ 5,166. Shell, en tanto, está en $ 4,349 y $ 5,299, respectivamente.

“A nosotros, los aumentos ya nos están impactando. Fue muy abrupta la suba del gasoil, ya está por encima de los cuatro pesos”, le dijo a Hoy el titular de Federación Agraria en la Provincia, Guillermo Giannasi. El sector agropecuario es uno de los más afectados, dado que toda la maquinaria utiliza gasoil para producir. Pero además del impacto directo que la suba tiene para los porductores agropecuarios, el dirigente señaló que hay otras subas “indirectas”, como los insumos que utiliza la maquinaria, que se encarecen por la suba del transporte que los lleva.

Más consecuencias

“En la medida que sube el precio del gasoil, hay gente que está en condiciones de trasladar el aumento de manera directa y otra no, como, por ejemplo, el transporte público, que debe pedir autorización. Pero todos los que no tienen que tener permiso trasladan el aumento directamente”, explicó Dumas.

Así, ante la suba del transporte, es esperable que comience a subir, paulatinamente, la mercancía que los camiones transportan, como los alimentos, las bebidas, entre otros productos. “Hay sectores industriales, como el de la alimentación, que tienen una logística muy importante, la cual se ve muy afectada por la suba del gasoil”, señaló a Hoy el presidente de la Unión Industrial del Gran La Plata, Francisco Gliemmo.

Industriales se quejan por la “pérdida de competitividad”

El presidente de la Unión Industrial del Gran La Plata, Francisco Gliemmo, señaló que el aumento del gasoil que se produjo en los últimos días impacta en el sector y se suma a la larga lista que genera “más pérdida de competitividad”.

“Todo el sistema productivo tiene una logística importante y la suba del combustible tiene un gran impacto”, señaló Gliemmo. No obstante, el dirigente empresarial aclaró que no es un golpe aislado. “Esto es lo de todos los días, la continua pérdida de competitividad del sector productivo industrial”, remarcó.

Gliemmo explicó que es por eso que este sector, a diferencia del campo, que continúa con grandes niveles de exportación, cada vez tiene la necesidad de importar más y genera fuertes desequilibrios en la balanza comercial.

“El sector productivo industrial, con valor agregado, que es el que genera mano de obra, se ve seriamente golpeado por esta situación. Es preocupante”, añadió Gliemmo.

El titular de la Unión Industrial de la región señaló que el golpe depende del “volumen” de cada empresa en cuanto a la logística, pero advirtió que ninguno está a salvo.

Para Gliemmo, esto se enmarca en el fuerte proceso inflacionario que atraviesa el país, que repercute en la “pérdida de la competitividad” que padece el sector, aunque insistió en que la escalada de precios es el verdadero problema de fondo del país.

Los taxistas sufren también la demora

El secretario general del Sindicato de Choferes de Taxis, José Luis Zecchel, señaló que este sector también padece la suba del gasoil. “El aumento del gasoil impacta en el trabajador porque repercute en el bolsillo del empleador”, señaló el dirigente gremial, quien también puso de manifiesto que se perjudican por las largas colas que deben realizar los taxistas para cargar combustible. “Se pierde mucho tiempo en eso y es tiempo que no se trabaja”, remarcó. En La Plata, el 30% de los taxis utiliza diesel, el resto utiliza GNC.

Comprar diesel ya no conviene

Durante años, comprar un auto a gasoil era sinómimo de ahorrar en combustible una importante cantidad de dinero. Pese a la diferencia de precio (los autos diesel siempre fueron más caros), la diferencia entre el valor del gasoil y la nafta era notoria.

Sin embargo, en los últimos años esa brecha se fue acortando cada vez más, y ahora, a la hora de comprar un auto, ese “ahorro” ya no pesa tanto.

La brecha no era justamente por el ciudadano común, sino porque todo el transporte (público y de carga) utilizaba (utiliza todavía) este tipo de combustible y aumentarlo al mismo ritmo que la nafta implicaba un fuerte incremento de precios, como ocurre en la actualidad.

“El fin de este proceso fue algo paulatino. Desde 2002 en adelante se fue modificando por la falta de planificación del Gobierno, que es la que hace que hoy se perciba un faltante de combustible”, dijo a este diario el economista Juan Dumas.

El INDEC vuelve a dar datos sospechosos

Mientras mantiene amordazadas a las consultoras económicas que están impedidas de dar a conocer sus propios índices inflacionarios, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) continúa difundiendo datos ficticios. Ayer confirmó que en junio, los precios en los supermercados aumentaron sólo un 0,7%, en línea con la inflación general, que para los privados fue cerca del doble.

Con este resultado, en el primer semestre los precios en estos establecimientos acumularon un avance del 4,8 por ciento. En tanto, si se compara con junio de 2010, la variación fue del 9,1 por ciento.

El comportamiento de los precios en los supermercados fue similar al del resto de la economía, ya que el índice de precios al consumidor (IPC) que elabora el INDEC dio para junio un alza de precios del 0,7 por ciento, y en el semestre del 4,7 por ciento. El relevamiento fue realizado en 65 empresas distribuidas en todo el país, según precisó el polémico órgano estadístico.

A su vez, la venta por unidades exhibió un crecimiento interanual de 14,9 por ciento y la facturación alcanzó los 6.542,3 millones de pesos, un 26,5 por ciento más que en junio del año pasado. La diferencia entre las ventas por unidades y el aumento de la facturación con una variación de precios de apenas 0,7 por ciento pone bajo sospecha la solidez de los datos.

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