Los compradores prefieren ahorrar en cantidad, antes que en calidad. Vendedores aseguran que las ventas bajaron un 40% desde el inicio del 2010.
"Las venta bajaron un 40% este año. Sin embargo la gente sigue consumiendo las mejores carnes", comentó Fabiana Puebla, dueña de Trozadero 13.
En sintonía, Luis Díaz, carnicero de un local del Mercado Central, también aseguró que el consumo disminuyó un 40%, pero desde diciembre del 2009.
Imaginación en la cocina. Una vez más, las madres tienen que ingeniárselas para ahorrar, sin que sus familias dejen de consumir este necesario alimento, que antes costaba cerca de 12 pesos el kilo, mientras que ahora esta a 25 pesos promedio. Por ello, para suplantarla recurren al cerdo o pollo por su valor proteínico.
Si bien esta situación no llevó más cantidad de compradores a las pollerías. Sólo en algunos hipermercados se percibe un pequeño un aumento en este sector. El resto de las pollerías mantiene sus ventas.
Frente a esto Puebla asintió: "Yo no veo que se lleven más pollo, quizás porque nosotros vedemos un pollo que no está lleno de agua, sino que es de buena calidad, y por lo tanto algo costoso".
También Hugo Pino, de la pollería Pino Hermanos confirmó: "Las ventas siguen igual. Pese a que el kilo de carne este casi a 30 pesos y el de pollo a 10. La gente no deja de consumirla".
Los vegetales eran otra posibilidad hace unos meses, pero en la actualidad tampoco se la puede usar de reemplazo porque el gasto sería similar.
Sin embargo, al momento de ahorrar, los consumidores prefieren comprar menos kilos de carne, antes que llevarse una de menor calidad.
"Lo justo y necesario", es el lema con el que los compradores llegan al comercio, pero eso sí, siempre pidiendo lo mejor.
"Cuando la gente se acostumbra a comer carne de buena calidad, no puede cambiar por una de segunda clase. Lo que sí hace es llevarse menos cantidad, pero siempre de la buena", contó Aldo,uno de los vendedores de Trozadero 13.
A causa de esto, aquellas carnicerías que sólo ofrecen carne de primera, no notaron tanto la baja. En este sentido, el encargado de Ke Karne, ubicado en el Mercado Central, afirmó que en su negocio no se percibió la merma.
Sin embargo, no es la misma suerte que corren los comercios más pequeños o aquellos que venden tanto carne de primera, como de segunda calidad, ya que ellos sí sintieron la baja en los compradores.
Carne trémula. La suba en los precios de las carnes preocupó a los productores, quienes ven cada vez menos salida en el área ganadera y mayor en el sector agricultor, según opinó José De Carolis, presidente de la Cámara de Matarifes de Mendoza.
"Notamos que el consumo es menor. Esto hace que cada vez menos productores apuesten por la ganadería y prefieran la agricultura", expresó De Carolis, y admitió: "La merma es grave en todos los cortes de carne. Aunque es cierto que el asado se sigue manteniendo, ya que el turista extranjero, que está en Mendoza, quiere probar buena carne".
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