El Arzobispo de Corrientes bendijo la apertura de un conclave que reunió a más de 3 mil personas que llevaron el mensaje de Dios a los hogares del área urbana y luego compartieron sus experiencias de evangelización en la zona rural. Durante la homilía de despedida, imploraron a la Virgen de Itatí “enséñanos a mirar con los ojos de Jesús, para que El sea luz en nuestro camino”.
A las 9.30 fue la apertura con la adoración que estuvo liderada por el arzobispo de Corrientes, Andrés Stanovnik, “mientras que la iluminación estuvo a cargo del padre Esteban Gamarra”, contó Graciela Olivares de Fm San Cayetano en diálogo con El Litoral.
Luego, un número considerable de feligreses, entre ellos muchos jóvenes, salieron a misionar en los hogares de la localidad anfitriona. Al mediodía los misioneros retornaron y se congregaron en el predio del anfiteatro “Eustaquio Miño”, donde primero almorzaron y después compartieron tanto sus experiencias como conclusiones de la tarea misionera de la que fueron parte el último domingo en los parajes y ayer en el área urbana. Durante la siesta, también el arzobispo visitó a una anciana de Mburucuyá para darle la unción. Un hecho que luego el pastor de la iglesia correntina compartió durante la homilía de la misa de despedida que comenzó alrededor de las 16.30.
Precisamente, durante la celebración religiosa, Stanovnik invitó a los representantes de tres misioneros a que subieran al escenario del anfiteatro a compartir sus experiencias. Y la primera joven en hablar contó anécdotas de la misión en una vivienda del área rural, destacando que la “misión debe continuar ahora en nuestras familias y lugares que frecuentamos”.
Alejandra del grupo María de Nazareth fue la segunda en hacer uso de la palabra y en rescatar la hospitalidad con la que fueron recibidos en los hogares de Manantiales, Loma Alta y Pago Arias. Después instó a pedir a Jesús fortaleza y la Virgen ser humildes y prudentes. En tanto que posteriormente, Stanovnik presentó a Santiago, un joven oriundo de Posadas que estudia en la capital correntina y que también participó de la evangelización.
Y luego el arzobispo brindó un mensaje a la feligresía “la fe ilumina toda nuestra vida. Es el lema que nos acompañó en la preparación y realización del XX Encuentro del Pueblo de Dios”, comenzó diciendo. Tras lo cual destacó “que dichosos somos nosotros por tener la luz de la fe. Los jóvenes que recorrieron los pueblos y parajes, no lo hubiesen podido hacer si no hubieran tenido en su corazón la claridad que les da la fe. Tampoco nosotros estaríamos realizando este encuentro, si no tuviéramos la luz”. En otro párrafo recordó las palabras de Cristo “yo soy la luz del mundo, para que todo el que crea en mí no permanezca en tinieblas". Acoger las palabras de Jesús, es oír la voluntad del Padre y así poder caminar en la luz”.
"Al que escucha mis palabras y no las cumple, yo no lo juzgo, porque no vine para juzgar al mundo sino a salvarlo".
Aquí Jesús no nos está diciendo que hay un Padre severo y un Hijo lleno de misericordia que perdona todo. Ambos son una sola cosa: es Dios que se hace cercano para salvar y no para condenar”, subrayó.
Y por último, junto a más de 3 mil almas rezó a la Virgen de Itatí: “Enséñanos a mirar con los ojos de Jesús, para que él sea luz en nuestro camino”.
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