El arzobispo de Corrientes lamentó que más de la mitad de los niños que toman la primera comunión luego no se confirman. Pidió a los sacerdotes una “revisión”. También alertó sobre quienes “tienen responsabilidades públicas y actúan contrario el Evangelio”. En tanto, anunció la Primera Asamblea Arquidiocesana.
“Una de las tentaciones que nos acecha a los ministros de la comunión es la división, como lo señaló el papa Francisco en su reciente Exhortación. Y a nosotros, sacerdotes, se nos ha confiado la tarea de presidir la comunión y ayudar a madurar la unidad en nuestras comunidades. Porque sólo comunidades unidas crecen en el entusiasmo de la misión”, dijo el arzobispo de Corrientes.
Explicó que esto se logra “junto con la predicación, que consiste en anunciar con alegría el Evangelio”. “Deseo renovar mi consagración, para que juntos seamos sacerdotes, ante todo de Jesús Buen Pastor, entregados sin reservas a nuestro pueblo fiel, estando cerca de nuestra gente para animarla en la fe, fortalecerla con los sacramentos, alentar a los más rezagados y buscar afanosamente a los que se alejaron”, expresó Stanovnik a los sacerdotes.
“Nos preocupa, por ejemplo, constatar que más de la mitad de los niños que se preparan para la primera comunión, luego no se confirman; o que muchas familias que traen a bautizar a sus niños y la mayoría de los que se acercan para la fiesta patronal o peregrinen hacia los santuarios, luego no participen activamente en la vida de la comunidad parroquial”, dijo. “O ver que personas que tienen responsabilidades públicas y que se profesan católicos, actúen contrariamente a los principios del Evangelio y la enseñanza de la Iglesia”, agregó monseñor.
En este sentido, indicó que esta realidad obliga a revisar el “modo de iniciar y acompañar los hermanos en la fe. Estamos decididos a hacer esa revisión en conjunto con las comunidades, movimientos e instituciones”, aseguró.
También anuncio oficialmente el comienzo a la preparación de la Primera Asamblea Arquidiocesana.

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