En su sede, el PJ hizo un acto para proclamar a sus autoridades. El ex gobernador fue el principal orador. No anunció su lanzamiento pero hubo clima de campaña. Se deshizo en elogios hacia Schiaretti y hasta le reconoció haber saneado las finanzas. Se diferenció del kirchnerismo. Cantero no apareció
El locutor decía que, seguramente, José Manuel De la Sota será el representante del peronismo para la elección provincial del 7 de agosto. Sin embargo, ni bien bajó del vehículo, con más de una hora de retraso, el ex gobernador les dijo a los periodistas que todavía no es candidato a nada y que el PJ está en pleno proceso interno. Negó divisiones con el kirchnerismo, aunque durante su discurso ante los cientos de militantes que lo esperaban en el salón central de la sede se diferenció del estilo de divisiones de las filas K.
La excusa para el acto era la proclamación de los consejeros departamentales y de la ciudad que deberán elegir a las autoridades partidarias. También se les entregaron los certificados a los congresales nacionales. Uno de ellos, el ministro schiarettista Carlos Gutiérrez, estuvo presente y se mostró exultante ante la convocatoria. El otro, el funcionario kirchnerista Alberto Cantero faltó al acto con aviso. Pero tampoco se puede soslayar el dato de que hace un mes el ex intendente reclamó generosidad del schiarettismo a la hora de diseñar las listas para legisladores provinciales. Su ausencia ayer no pasó desapercibida.
Primero habló Carlos Caserio, ministro de Gobierno, y no anduvo con eufemismos: dijo que De la Sota va a ser electo el 7 de agosto y que ya demostró en los hechos su capacidad de gobernar.
Pero lo que se esperaba en realidad era el discurso de De la Sota y encontrar en sus palabras claves sobre su posible candidatura para el 7 de agosto. No dijo ni sí ni no. Prefirió un discurso cargado de agradecimientos pero en el que también dejó caer señales de significación política.
Por un lado, se deshizo en elogios hacia el gobernador Juan Schiaretti. Remarcó que tiene un 60 por ciento de popularidad y aseguró que su gestión ha sido transformadora y abierta.
“Seguramente, como gobernante debí cometer muchos errores porque no soy un sabelotodo. Pero en una cosa no fallé. No me equivoqué en el gobernador que les dejé. Me siento orgulloso de Juan Schiaretti y la transformación que llevó adelante. A mí me tocó empezar a poner a Córdoba de pie. Con Schiaretti, la provincia está más firme que antes porque, por ejemplo, él concretó el saneamiento de las finanzas”, indicó.
En esa última frase se puede encontrar también una autocrítica: si Schiaretti debió sanear las finanzas públicas es porque estaban deterioradas después de ocho años de gobierno delasotista.
También destacó el estilo que ejerció Schiaretti con los intendentes de otras fuerzas políticas. Y aseguró que si el 10 de diciembre otro peronista asume la gobernación, la actitud será la misma: “A los que gobiernan y son de otro partido quiero decirles que podemos ser electos por el Partido Justicialista pero cuando llegamos al gobierno gobernamos para todos”, dijo y generó un aplauso de los militantes.
En las últimas semanas, el principal foco de atención dentro del justicialismo estuvo centrado en la negociación que están llevando adelante los representantes del justicialismo cordobés con el gobierno nacional. Incluso, se rumorea que De la Sota tendría cerrado el acuerdo con la propia Cristina Fernández. Sin embargo, en Córdoba ha habido indicios de que la relación no está en su mejor momento: el kirchnerismo le puso plazo a la posibilidad de un acuerdo, presionó públicamente para que en las listas para legisladores haya representantes del proyecto nacional y, además, amaga permanentemente con presentar una cuarta lista, por fuera del PJ y como Frente para la Victoria.
Ayer De la Sota se negó a hablar de las negociaciones con el gobierno nacional y, a las apuradas, antes de entrar al acto, dijo ante los medios que, a su juicio, el PJ es uno solo. Sin embargo, durante el discurso dentro de la sede partidaria manifestó una diferenciación con el estilo y la concepción kirchnerista de la política.
“Hay que volver a enamorar a los ciudadanos para recuperar la idea de lo que es un militante político. Todos sabíamos qué era militar cuando pe-leábamos contra la dictadura. Mi generación, de la que soy un sobreviviente, lo sabe bien. Pero ahora hay que humanizar la política. A los más jóvenes quiero decirles que ser militante es reconciliar a la sociedad argentina; ya fueron muchos los argentinos que sufrieron las divisiones”, indicó.
Y agregó: “La Justicia ya está encaminada y está juzgando los crímines de la dictadura. Pero hay que abandonar la vieja costumbre de cavar trincheras, de dividir.
La nuestra es una historia de desencuentros y hoy tenemos una posibilidad insuperable de convertirnos en dirigentes de la unión nacional, haciendo hincapié en las coincidencias. Hace falta recuperar el optimismo”.
Con esas frases, De la Sota se puso claramente en contraposición al kirchnerismo y a la profundización de las divisiones que se han generado en los últimos años.
A la Nación
El ex gobernador sólo se refirió expresamente en una oportunidad al gobierno nacional. Pero fue cuando, a la vez, dijo que Córdoba debe ser más escuchada. “Hay que consolidar el cambio que iniciamos nosotros y continuó Schiaretti. El cambio sigue en Córdoba y es necesario que continúe para hacernos escuchar en el país y para ayudar al gobierno nacional para que siga haciendo crecer al país”, manifestó De la Sota.
Fue la única frase positiva hacia Cristina y su gobierno.
Antes, tanto los organizadores del acto como el propio Caserio habían hablado de un peronismo cordobés que está unido. Sin embargo, las divisiones siguen manifestándose.
Hace dos años, en las cruciales elecciones legislativas de 2009, en Córdoba el kirchnerismo presentó su propia lista. Apenas obtuvo el 9 por ciento de los votos pero le alcanzó para hacerle perder los comicios al PJ.




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