Cayó sospechoso de un crimen

Cayó sospechoso de un crimen
Su apodo es repugnante... igual que los hechos que se le imputan.

No es uno de esos que infunden temor apenas aparecen. Su figura no lo ayuda demasiado en ese sentido.

Pese a que recién tiene 18 años, es un “viejo” conocedor de los calabozos de distintas comisarías de las que desde muy joven se hizo “cliente”.

Su último “domicilio” lo ubica en la villa instalada en Playa Norte, frente a las instalaciones del camping de un conocido gremio.

Más allá de estas cuestiones, su historial delictivo mete miedo.

Se lo acusa de numerosas tropelías cometidas en su mayoría en barrio Guadalupe y otras jurisdicciones vecinas.

En su prontuario se observa que estuvo envuelto en casos de asalto a mano armada, robo, incendio y robo, intimidación pública, entre otros.

Su nombre se puso otra vez en danza la madrugada del 6 del corriente, luego del asesinato de Juan José Cabrera (26).

Aquella jornada varias personas escucharon disparos de arma de fuego, que provenían de la zona de Riobamba al 8200.

Cuando la Policía llegó al lugar, encontró al nombrado ya herido de muerte, tirado en el suelo con varias perdigonadas de escopeta en su cuerpo.

Con la premura del caso, fue trasladado hasta el hospital Cullen donde, pese a los esfuerzos realizados, arribó ya sin vida.

A partir de entonces personal de la sección Homicidios metió manos en el asunto.

Se logró establecer que Cabrera murió a poco de verse envuelto en una acalorada discusión con otros tres sujetos.

No tardaron demasiado los pesquisas para determinar que el muchacho del apodo desagradable era uno de los que había estado en ese enredo.

Así las cosas los investigadores hoy desembarcaron con toda su furia en Playa Norte.

Pero el “innombrable” no es tonto.

No habían los policías bajado de sus autos cuando este individuo ya corría por los pasillos de la villa en dirección a los bañados de la Laguna Setúbal.

La persecución culminó en medio de los chircales donde los agentes finalmente le dieron captura.

Ya con las esposas colocada y, dentro de un patrullero, los uniformados comentaron: Por fin atrapamos a “el come-caca”.

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