El Colegio de Farmacéuticos denunció que hicieron depósitos ficticios a su nombre para la cuenta de una empresa dedicada a la comercialización de cereales cuyo gerente es Rodolfo Gustavo Larraburu, por un valor superior a los $2 millones.
Es que habían recibido una requisitoria de la AFIP, por la cual le pedían información sobre depósitos realizados durante el año 2011 y parte de 2012 que figuraban con el cuit del Colegio, todos realizados en la sucursal Pedro Luro del Banco de la Provincia de Buenos Aires por un monto total superior a los dos millones de pesos.
La entidad que nuclea a los farmacéuticos bonaerenses es agente de retención y por lo tanto los ¨sabuesos¨querían saber porqué no estaban registradas las retenciones correspondientes al impuesto a las ganancias.
Hubo tres elementos que llamaron la atención y que motivaron que el Colegio contratara a un estudio contable de Bahía Blanca para que hiciera una investigación mientras se le respondía a las autoridades de la AFIP.
Primero, que no tienen relación con ningún proveedor con domicilio en Pedro Luro. Segundo que todos los depósitos ficticios eran para la cuenta de la empresa XANE SRL, dedicada a la comercialización de cereales y animales vivo y tercero que todos, menos uno, habían sido realizados ante la misma caja de la sucursal, la número 852.
Según datos recogidos en la web, la empresa en cuestión se dedica, como actividad principal, a la venta al por mayor de cereales, oleaginosas y forrajeras, excepto semillas. Su perfil es el de una empresa mayorista y exportadora y de acuerdo con el Boletín Oficial de la Provincia de Buenos Aires de fecha 3 de julio de 2008 por “acta del 15/5/08 se aprobó la renuncia de César Raíl Gerar como gerente, se designó nuevo gerente a Rodolfo Gustavo Larraburu y cambió la sede social a calle 7 Número 1206 de Pedro Luro, Villarino”.
La auditoría efectuada por los contadores que envió la casa central desde La Plata, más la información del estudio contable privado contratado por los farmacéuticos de nuestra ciudad, determinaron que no falta ni un solo peso de la cuenta del Colegio.
Ahora la tarea investigativa le corresponde, por un lado a la AFIP y por el otro a las autoridades centrales del Banco de la Provincia de Buenos Aires.
En el caso de la repartición estatal para saber si se está ante la presencia de una maniobra que, eventualmente, podría estar relacionada con el lavado de activos.
Y en el caso del Banco Provincia, para determinar posibles responsabilidades de empleados y funcionarios de la sucursal.
Se repiten las preguntas que los investigadores se han hecho con el caso de las facturas truchas de Bahia Blanca: por qué el Banco no hizo sonar las alarmas con el ROS (Reporte de Operaciones Sospechosas).
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