Paradójicamente, uno de los Papas más ortodoxos de los últimos tiempos, Benedicto XVI, fue el primero en abrir la puerta a un cambio histórico en la concepción vaticana referente al uso del preservativo. Por primera vez, y según consta en un libro que se publicará este martes, un Sumo Pontífice católico avala el uso de los profilácticos frente a determinadas situaciones. En 2009, el propio Benedicto había desatado la polémica cuando entonces se manifestó en contra del método anticonceptivo durante una gira por Africa, el continente más golpeado por el sida.
“Puede haber casos individuales, como cuando una persona que se prostituye utiliza un preservativo, donde puede ser un primer paso hacia una moralización, un debut de responsabilidad que permita tomar una nueva conciencia de que no todo está permitido y de que no se puede hacer todo lo que uno quiera”, explica Benedicto XVI. Sin embargo, de inmediato aclara: “Este no es el modo, hablando con propiedad, de acabar con la infección del virus del sida. Eso debe de producirse realmente dentro de la humanización de la sexualidad”.
El año pasado, en una gira por Camerún y Angola, el Papa había declarado que el uso del preservativo “agravaba” el problema del sida en un continente donde la enfermedad arrasa miles de vidas.
“Concentrarse en el preservativo supone una banalización del sexo y ese es exactamente el peligro de que mucha gente considere el sexo ya no como una expresión de su amor, sino como una especie de droga que se proporcionan ellos mismos”, dijo ahora Benedicto

Comentá la nota