El recuento final dejó al Frente Amplio muy cerca de lograr un nuevo mandato en el ballottage; el ex presidente obtuvo el 47,9%; Lacalle Pou, el 30,9%, y Bordaberry, el 12,9%
Si algo le faltaba al Frente Amplio, que al cierre de las urnas de anteayer no estaba seguro de su desempeño electoral, era enterarse con el correr de las horas de que no sólo quedaba como favorito indiscutido para la segunda vuelta, sino que retendrá la mayoría en el Parlamento.
"Todo el poder a Tabaré", se diría en un contexto menos republicano. Pero queda un mes para el ballottage, cuando Tabaré enfrentará a Luis Lacalle Pou, del Partido Nacional, de gran campaña, que corrió de atrás contra un oficialismo con deficiencias de gestión, pero bien plantado en la estabilidad económica y la mejora del ingreso.
Los primeros boca de urna y los sondeos propios dieron aire de velorio al búnker del Frente Amplio, que según esos conteos era superado por el voto combinado de blancos y colorados e iba camino a perder claramente la hegemonía legislativa de la que goza desde 2005.
Pero las caras largas se volvieron sonrisas cuando las firmas encuestadoras ajustaron sus cálculos para dejarlo a una gran distancia de sus competidores, y más aún en la mañana de ayer, con el conteo final de la Corte Electoral.
El Frente Amplio, con Tabaré Vázquez a la cabeza, obtuvo el 47,90% de los votos, contra el 30,96% de Lacalle Pou y el 12,92% de Pedro Bordaberry, del Partido Colorado.
La alianza de blancos y colorados, sellada anteanoche mismo con un abrazo entre Lacalle Pou y Bordaberry en la sede partidaria de los blancos, no suma lo suficiente para desafiar, al día de hoy, al partido gobernante en el ballottage.
Los colorados deberán además elaborar el duelo de la segunda entre las votaciones más pobres de su historia luego de las elecciones de 2004. Nadie esperaba un caudal electoral tan menguado, que dejó a su candidato bajo fuertes críticas dentro de la dirigencia de su propio partido.
Otro fuerte cachetazo fue el del rechazo del electorado a la baja de la edad de imputabilidad penal, un polémico plebiscito que también se votaba anteayer. Se trataba de una iniciativa propuesta por el Partido Colorado en respuesta a una de las mayores preocupaciones de los uruguayos, la inseguridad.
Con esos números, el Frente Amplio logró 15 senadores sobre un total de 30. Si gana el ballottage se garantiza la mayoría del Senado, ya que a esos 15 se sumará el voto del vicepresidente, que preside la cámara.
La Cámara de Diputados también quedará para el oficialismo, con 50 de los 99 escaños en liza, con lo que todo apunta a que el Frente Amplio se lleve el pleno de presidencia, diputados y senadores, además de 14 de los 19 departamentos en que se divide el país. El Frente Amplio además podrá sumar votos de dos partidos de izquierda emergentes y del centrista Partido Independiente, de Pablo Mieres, que cosechó el 3% de los votos.
Así como los pronósticos fallaron en la primera vuelta, que preveían una lucha más pareja entre los dos partidos de centroderecha sumados y el Frente Amplio, el oficialismo deberá estar atento para mantenerse como favorito de acá al 30 de noviembre.
Hasta dos horas después del cierre de las urnas no sabían qué podía pasar, y no salieron del clima de escepticismo hasta ver cómo comenzaban a subir los números para situarlo por encima del 46%. Luego se armó un festejo en la plaza Cagancha, del centro de Montevideo, donde Tabaré, subido a un escenario y rodeado de seguidores, se mostró mesurado, abierto al diálogo y proclive a seguir avanzando en aspectos esenciales como la seguridad, la educación y la infraestructura.
El tono medido, de apertura, las propuestas de cambio eran en realidad la bandera de Lacalle Pou, y todo fue retomado por Tabaré a mitad de campaña para desempantanar sus números en las encuestas, que lo veían languidecer con un discurso básicamente conservador ("vamos bien") frente al discurso renovador de su contrincante.
"El susto despertó al mamado." La frase pudo ser del presidente José Mujica. Pero fue de su mujer, la senadora Lucía Topolansky, cuando el Frente Amplio pasaba su peor momento en las encuestas y decidió cambiar de estrategia y aceptar que el gobierno tenía aspectos para mejorar. ¿Alcanzará con mejorar el discurso para mejorar el país, alinear las palabras correctas con los actos correctos? Eso se preguntaban ayer los uruguayos, con moderado optimismo y más bien a la espera del ballottage.
"Siempre voy a estar contento, gane quien gane, mientras sea para progresar. Los políticos en épocas de campaña hablan mucho, mucha payada, lo que dicen tenés que leerlo entre líneas, todos saben dónde están los errores", dijo a LA NACION Marcos Terra, un camionero, que descansaba a la sombra en la plaza del entrevero de Montevideo.
¿Y qué será de la vida de Mujica? Pues no se quedará sin trabajo. Fue elegido senador por el Movimiento de Participación Popular (MPP), la facción mayoritaria del Frente Amplio.



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