Lamentablemente los arrebatos en la ciudad ya se han convertido en una modalidad de delito casi naturalizada. Si bien las estadísticas oficiales no se han dado a conocer aún, los primeros datos estimativos, al menos de abril, hablan de más de 100 arrebatos cometidos en las calles del centro catamarqueño.
Según los datos publicados por los medios de comunicación, durante abril se denunciaron más de 100 arrebatos. De esta cifra, el 95 por ciento fueron mujeres de diferentes edades y niños en edad escolar.
Los adolescentes que concurren a escuelas públicas, desde que se implementó el programa Conectar-Igualdad, se han convertido en el nuevo blanco de estos delincuentes, quienes conocen que en sus mochilas llevan las neetbook que les otorga el Gobierno nacional.
La violencia con la que se producen estos delitos es otra de las novedades. Mientras antes los delincuentes sólo se limitaban a la quita de la cartera o mochila por la fuerza y con sus manos, ahora no sólo que se proponen golpear a sus víctimas sino que las acorralan con armas blancas o directamente de fuego.
En este contexto, de la cantidad de arrebatos producidos, al menos el 30 por ciento ha sido cometido con armas, mientras el mismo porcentaje de víctimas resultó con algún tipo de lesión, ya sea por golpes o por heridas de cuchillos o puntas.
También se ha incrementado la cantidad de menores que son protagonistas de estos robos, quienes son utilizados por mayores, aprovechando que no pueden ser imputados como adultos.
No obstante, es importante resaltar que debido a la cantidad de policías que se ha llevado a las calles y ubicado en diferentes sectores de la periferia de la ciudad, que es donde más se producían los arrebatos, ahora son más la cantidad de delincuentes que han podido ser detenidos por las fuerzas de seguridad.
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