Solicitan mayor integración de motopartes en vehículos

Era a principios de 2009 que el Congreso Nacional sancionaba una Ley que promovía la fabricación y ensamble de motos en el país, de manera completa.
Claro que la normativa no tenía todas las contemplaciones necesarias y atravesando la crisis de ese año y el incremento de costos dados desde ese momento, nuestro país no dejó su condición de ensamblador de motovehículos.

Además de ser titular de FAR y VMG, el rafaelino Héctor Chiapero es presidente de la Cámara de Industriales de la Moto, abierta luego del cierre de Zanella en 1995 cuando se desmantelara la producción argentina, que a nivel nacional nuclea a las empresas que fabrican partes y repuestos para este tipo de vehículos. La motivación esencial de la Cámara es lograr la integración de componentes en las unidades que se ensamblan en el país. Si bien se ha dado un trabajo en estos últimos años, con este Gobierno, los resultados no se condicen con los esfuerzos, sobre todo si se contempla la referencia del párrafo anterior, ya que el sector cuenta con una normativa que debería haber tenido un mayor desarrollo, al menos en estos últimos cinco años.

“Considero que se han logrado algunos avances, pero está haciendo falta que se evalúe lo que se dice y lo que llega a ser un hecho. Por eso desde la CIMO estamos disconformes con los porcentajes de integración que se están logrando. Si partimos de la base que en una época se había llegado al 90 por ciento, e incluso en otros tiempos de la Argentina se llegaron a construir por completo acá, como también autos, aviones, por dar un ejemplo, hoy no podemos concebir que una motito de 110 centímetros cúbicos no pueda tener al menos el 50 por ciento de partes nacionales”.

Así Chiappero, que es un fundamentalista de la causa, con el objetivo puesto en la defensa de la industria y el trabajo argentino, remarca que “las motos que se dicen de fabricación nacional están ensambladas solamente acá y tienen muy pocos componentes, sin demasiados logros a través de la gestión del Gobierno nacional”, por lo tanto los motopartistas y los armadores de vehículos luego de estar bajo las voluntades de Guillermo Moreno, ahora al menos encuentran otro estilo de trabajo en su sucesor, Augusto Costa.

Con él mantuvieron una reunión la semana anterior, y hubo que reafirmar posturas, sin conceder demasiado para que no se desvirtúe la idea central de las Cámaras, a lo cual le añadieron un encuentro con el Subsecretario de Industria, Mario Sosa ante quien se expuso la cifra real de ocupación y la proyección de crecimiento en la que hoy por el armado de motos se emplean a dos mil personas, mientras que para producir motopartes se necesitan diez veces más de mano de obra especializada, pudiendo ascender más en este número.

“Recién el año pasado pudimos empezar a integrar partes. Pero lo más preocupante son los enfrentamientos internos que existen, como es el caso de Honda, que tiene un porcentaje mucho menor al resto, en cuanto a la integración de partes nacionales, con lo cual ha podido sacarle mercado a las otras empresas, porque al tener componentes chinos, los costos son menores, respecto a los locales. Al no integrar suficientemente piezas nacionales, Honda pudo mantener los precios más acotados”. Es así que “Rafaela termina perjudicándose con este tema”, señala el industrial, teniendo en cuenta la cantidad de partes que produce la ciudad para ese tipo de motores y vehículos, ya que más allá del volumen de ventas conseguido durante 2013, la incorporación de personal, las inversiones encaradas, el cambio de las políticas, de funcionarios e incluso los valores de los productos “hicieron que los industriales encontraran una excusa para suspendernos muchas compras”, con lo cual las tareas debieron reverse y comenzar a trabajar para hacer stock, con adelantos de vacaciones y ahora se plantea un panorama “sin órdenes de compra”.

Chiapero, luego de reunirse con Antonio Caló, titular de la Unión Obrera Metalúrgica a nivel nacional y con otros referentes y funcionarios pudo advertir sobre esta condición compleja que atraviesa la industria, en un momento de debate por salarios, inflación y cuestiones de coyuntura inmediata. Si bien se frenó la escalada de enero, al menos al momento, pero sin visualizarse en concreto la reactivación inmediata que se necesita.

“Yo soy optimista, sino no podría ser empresario” reconoce, sin embargo entiende que sin otro sustento, las motopartistas no podrían subsistir, es así que pudieron “mantenerse vivos”, pasando de exportar a 20 países con Far, para pasar a los actuales Alemania, Estados Unidos, Holanda y Brasil con productos de alta gama, como amortiguadores especiales para Harley Davidson. “Hoy el motopartismo nos reconoce un liderazgo desde Rafaela, por nuestro historial, con el que hacemos frente al gran desarrollo que tiene China. Es algo típico de los rafaelinos, de los piamonteses, porque nos convencimos en sostener el negocio”.

La expectativa de la defensa del proceso de integración de partes nacionales está vigente, pero la reacción tiene que ser rápida, para aprovechar estos tiempos de dólar a un alto valor y en la necesidad de facturar que tienen tanto los empresarios, como el Estado nacional.

En los próximos días, las empresas deberán presentar informes de integración y de precios a nivel particular, para poder avanzar en esta integración anhelada en un mercado que el año pasado logró vender 850 mil motos, que deberían tener al menos la mitad de sus componentes con marca nacional.

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