Familiares y amigos marcharon y cortaron el acceso a la Autopista. Se quejaron por la prisión domiciliaria del policía que disparó. Y porque no los escuchan ni sus abogados
Con pancartas, gritos y quema de neumáticos, los manifestantes reclamaron que se haga justicia y se quejaron por la prisión domiciliaria con la que la justicia benefició al sargento Mauricio Aguilera, acusado de disparar contra cuatro delincuentes y matar a Soledad, quien aguardaba para entrar a un recital.
Temen que el caso quede impune. Esperaron con paciencia por recomendación de sus abogados, pero ahora sostienen que todo lo actuado en la Justicia beneficia al autor del disparo.
Anoche, esperaban que alguno de los abogados del estudio de Fernando Burlando llegue al lugar. No están conformes con su actuación y dicen que no van a levantar el piquete hasta ser escuchados.
En la protesta estuvieron Javier Bowers y Nélida Ferrés, los padres de Soledad, y las hermanas de la joven asesinada.
Uno de los reclamos más fuertes contra el accionar de la justicia fue cómo se realizó la reconstrucción del hecho. “Hasta ahora no hicimos ningún reclamo, y hasta nos bancamos escuchar y ver al asesino de nuestra hija mentir en la reconstrucción”, afirmó Nélida. En tanto, su esposo explicó que a la familia le rechazaron los dos pedidos para que se hiciera otra reconstrucción pero con la versión de los testigos que estaban en la fila junto a Soledad, en el bar de 9 y 53.
El piquete provocó caos en el tránsito durante más de cinco horas y tuvo impacto hasta en la localidad de Hudson.
El trágico hecho sucedió el pasado jueves 29 de agosto a las 22.30, cuando unas 60 personas cenaban en el restaurante “Me Piacce”, de 9 y 54. En ese momento, cuatro delincuentes llegaron hasta ese local y, mesa por mesa, amenazaron a los comensales para robarles dinero y pertenencias, además de sacar plata de la caja. Así sucedió hasta que el policía, que de forma circunstancial estaba en la confitería, los enfrentó para impedir el robo. Al verlo, los ladrones, que eran muy jóvenes, emprendieron la fuga en dos motos. El agente los persiguió a la carrera y, a los pocos metros, presuntamente cuando uno de los delincuentes le apuntó, extrajo su arma reglamentaria y efectuó un disparo. El proyectil impactó mortalmente a Soledad Bowers, quien junto a su hermana hacía la cola para entrar a un bar de la esquina de 9 y 53.

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