Mientras la Mesa de Enlace pelea por celos, los sojeros se reunieron para maximizar sus negocios.
Disfrazada de foro científico-técnico y autoproclamada "apolítica", Aapresid se distinguió de las cuatro entidades de la Mesa de Enlace por su perfil bajo y su casi nula aparición mediática durante la pelea por las retenciones. Igual no se privó de recibir ayer en su congreso a los diputados electos Felipe Solá y Alfonso Prat-Gay, de las dos principales fuerzas opositoras. "Del Gobierno invitamos a todos, pero no vinieron", aclaró Fernández Palma, un médico retirado de 67 años que explota un campo de 1.400 hectáreas cerca de Necochea.
El jefe de Aapresid compartió cartel en el encuentro rosarino con Gustavo Grobocopatel, titular del grupo Los Grobo, y con representantes de poderosísimos pools de siembra como Cazenave y El Tejar. También hubo alfiles de acopiadoras como Nidera, Bunge y Cargill, que controlan el comercio exterior de granos.
Grobocopatel dijo el jueves que, ante la falta de incentivos oficiales para la agricultura, los productores "optan por lo seguro" y se pasan a la soja. Por eso, argumentó, muchos de los pools aumentaron recientemente del 45 al 60% la proporción de sus campos que dedican a ese cultivo.
Ante este diario, Fernández Palma fue aún más allá. "A veces da la impresión de que algunos funcionarios desearan que se profundice la sojización que ellos mismos condenan. Tal vez sea por las buenas perspectivas de precio que ofrece para los próximos años y la tajada que piensan sacar de eso", disparó.
"Nosotros creemos que lo más inteligente sería diversificar la estrategia de producción, porque queremos que la agricultura crezca en calidad y cantidad", añadió. Pero a su juicio, eso no va a ocurrir "hasta que no se definan correctamente los incentivos necesarios desde la política agropecuaria", porque "si no nos dejan vender carne ni exportar trigo, la única opción va a seguir siendo la soja". Incluso con las retenciones, asegura que seguirá siendo más rentable.
El titular de Aapresid también criticó la prórroga de las facultades presidenciales para fijar las retenciones, que aprobó el Senado el jueves. "No me gustan pero tampoco me sorprenden. Nunca pensé que el Gobierno fuera a hacer otra cosa, porque tanto la Nación como las provincias tienen una dependencia feroz de esos recursos", dijo. Y recomendó a la Casa Rosada "leer el mensaje de las urnas". En eso sí coincide con la Mesa de Enlace.


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