Las altas temperaturas de las últimas dos semanas y las escasas precipitaciones sellaron la suerte de buena parte de las sojas de segunda al verse afectado el llenado de granos de las mismas
Si bien las lluvias registradas durante febrero trajeron alivio después de un arranque de campaña muy complicado en cuanto a lluvias, lo cierto es que las siembras de segunda tuvieron que transitar el ciclo sin poder contar nunca con la humedad suficiente en los perfiles del suelo. Todo pasaba a depender de la continuidad de las lluvias.
La principal preocupación de los productores está ahora en preservar la mayor cantidad de hojas activas defendiéndolas de enfermedades y plagas. Saben que el mayor rinde posible estará asociado directamente al control que se efectúe en esta última etapa de las enfermedades de fin de ciclo y mancha de ojo de rana y a evitar el daño por los ataques de arañuela, orugas defoliadorasy chinches.
La expectativa de los productores esta puesta en obtener rindes medios o levemente inferiores a los promedios históricos. La Bolsa de Comercio de Rosario calculó el rinde nacional del cultivo de soja en los 26,6 quintales por hectárea cuando el año pasado fue de 29,5 quintales
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