Sofocan incendio en un galpón de Cuyaya

Sofocan incendio en un galpón de Cuyaya
Cocinaban para los perros y se les cayó el brasero. El fuego alcanzó a cartones y maderas del depósito.

Personal de la Dirección de Bomberos debió sofocar dos siniestros ocurridos durante la jornada de ayer en esta ciudad.

El primero de ello sucedió en horas de la mañana cuando la unidad recibió un llamado dando cuenta del incendio de pastizales en la zona de Alto Padilla, el que ante la persistencia del Viento Norte amenazaba con expandirse rápidamente ocupando una gran superficie y poniendo en riesgo viviendas cercanas.

Hacia el lugar, entre avenida Bolivia y Curupaytí (detrás de lo que fuera la ex Comisaría de la Mujer), concurrió el móvil J9 (camioneta) de Bomberos a cargo del Subcomisario Sergio Gutiérrez junto a una dotación de cuatro efectivos.

De inmediato comenzaron a trabajar a fin de apagar el foco igneo, lográndolo luego de un arduo despliegue que incluyó la utilización de un ‘chicote de manga’ para el cometido final que dio resultado positivo, alejando así el riesgo de una expansión de las llamas.

En otro operativo efectuado, la Dirección de Bomberos recibió un alerta a las 16.10, por el cual se denunciaba que el fuego comenzaba a extenderse en un depósito ubicado en la avenida José de la Iglesia del Barrio Cuyaya.

El lugar es un galpón utilizado para el depósito de cartón y maderas. Según el relato recogido en el lugar, dos personas habrían estado preparando comida para sus canes en un brasero, el que aparentemente por efectos del viento norte cayó al suelo y alcanzó algunos cartones, iniciándose un siniestro que estas personas intentaron vanamente apagarlo.

De allí que propietarios del inmueble llamaran a Bomberos pidiendo el auxilio pertinente, trasladándose hacia allí el móvil J5 (autobomba) con el Oficial Abel Mamaní a la cabeza junto a una dotación de cuatro efectivos.

Ya en el lugar, procedieron a desplegar las mangas para el lanzamiento de agua con el fin de apagar el foco igneo.

Las dos personas que se estaban en el lugar, pudieron salir del depósito junto a sus canes, con lo que no corrieron riesgos físicos salvo principios de asfixia dado que habían intentado ellos mismos extinguir el fuego.

Luego de un esforzado trabajo, los policías de Bomberos pudieron controlar el fuego finalmente, cumpliendo así otra abnegada función de servicio a la sociedad, más aún en estos tiempos de masa de aire cálido que facilita cualquier propagación ígnea.

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