Será durante la asamblea extraordinaria que se llevará a cabo hoy a partir de las 19, en la sede de calle 13 entre Avenida San Martín y calle 16, donde entre los principales puntos aparecen el análisis del pasivo contraído, estimado en el orden de 1.135.000 pesos, y la posibilidad de vender el edificio donde funciona la entidad para enfrentar la deuda.
Eduardo Ferreyra, secretario de la entidad, en diálogo con este medio, había anticipado la realización de esta asamblea que será vital para el futuro de la institución “madre” de todas las entidades intermedias de la ciudad. “La asamblea extraordinaria será el 10 de abril, la convocatoria es para las 19 pero lo más probable es que comience 19:30”, expuso ante La Reforma. La entidad, hasta hoy, permanece cerrada al público por decisión de la dirigencia. El lugar, en los últimos tiempos, había recobrado una intensa actividad exclusivamente por haberse transformado en una mera boca de cobros de servicios e impuestos. Muy lejos estaba CICAR de que esa misma intensidad se observara en acciones concretas a favor de la fuerza productiva local algo que, por historia, fue el espíritu que inculcaron los primeros referentes.
La crisis que atraviesa fue reconocida públicamente durante los primeros días de marzo cuando el propio Ferreyra confirmó que la auditoría realizada por la Dirección de Rentas de la provincia arrojó que la deuda constatada para con ese organismo ascendía a los 830.000 pesos. Las primeras reacciones dirigenciales tendieron a intentar tomar créditos para paliar el déficit, pero por los balances tan cortos que existen en la entidad no lo tornó posible. “Nos reunimos con autoridades del Banco de La Pampa, encabezadas por su presidenta Laura Galuccio y la verdad es que no había soluciones para este problema. Así fue que analizamos otras variantes, por ejemplo vender una parte del terreno que tenemos en el centro y también directamente vender la sede”, reconoció Ferreyra.
Se supo que, conocida esa postura, se recibieron ofertas para adquirir el complejo, una de ellas con la intención de construir en el mismo lugar un edificio de varios pisos. “En lo inmediato lo que hicimos fue hacer ajustes para tratar de disminuir el déficit, se estaba gastando en muchas cosas que no eran necesarias. Nuestra intención era disminuir el déficit mensual de entre 20 y 30 mil pesos que nos habían informado cuando llegamos a la conducción”, señaló el contador en la entrevista con este medio. Paralelamente a aquella revelación se sucedieron despidos que afectaron entre otros a quien se desempeñaba como gerente, Osvaldo Sosa.
Sobre el resultado que arrojó la auditoría encargada por la comisión directiva de Cicar, el secretario de la entidad informó que “la deuda es de alrededor de 1.135.000 pesos, el monto mayor es el que corresponde a la Dirección de Rentas (oportunamente se habló de 830 mil pesos); luego está la cifra que se le adeuda a la Municipalidad, aproximadamente 125.000 pesos y el resto corresponde a otros prestadores de servicios. Ahora restar pagar y de a poco se lo irá haciendo”. Ferreyra había manifestado que la intención primaria fue la de gestionar un crédito ante el Banco de La Pampa para poder saldar rápidamente la deuda con Rentas, pero la entidad que representan no reunía los requisitos para tal fin.
Así fue que un grupo de directivos decidió asumir esa responsabilidad en forma personal y a través de créditos bancarios personales. “Estamos armando las carpetas y llevando adelante las gestiones”, subrayó el secretario de Cicar sin que se conociera el resultado de ese proyecto. En función de lo expuesto en los párrafos anteriores, remarcó: “el principal punto del orden del día tiene que ver con la venta de la sede social, si los asociados resuelven afirmativamente, también deberán evaluar qué tipo de operación se lleva adelante y en qué términos”, expresó.
Se hace preciso recordar que durante la entrevista que Ferreyra concediera a La Reforma el 7 de marzo último, se habló de los posibles motivos que llevaron a endeudarse a la histórica institución intermedia: “las recaudaciones había que depositarlas (N de R: la referencia es para el dinero que ingresaba por cobranzas), lo que nos dijeron es que parte de ese dinero se utilizaba para pagar el déficit operativo. Nosotros hicimos las observaciones correspondientes, no sé si fallaron los controles, no nos pusimos a analizar eso, lo que nos preocupa es solucionar el grave problema y poner en marcha el sistema que creemos más conveniente”, dijo, terminante.
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