La medida de fuerza entrará en vigencia a las 0 hs del lunes 24 de agosto y finalizará a las 24 hs del viernes 28. “De cada 10 camiones de soja que produce el campo, 9 camiones se los queda el Estado”, dijo Rodolfo Premoli, presidente de la entidad gremial rural.
Las autoridades de la Sociedad Rural de Azul confirmaron la realización del cese de comercialización de granos y hacienda a llevarse a cabo desde el lunes y hasta el viernes inclusive de la semana en curso, a fin de llamar la atención de las autoridades del gobierno nacional y reclamar cambios en las políticas orientadas al sector rural, donde es alarmante la falta de competividad. Rodolfo Premoli, presidente de la entidad ruralista local, en diálogo con EL TIEMPO afirmó que es cada vez mayor la cantidad de productores del interior del país que están en situación de quebranto, con especial impacto en las economías regionales por la caída del precio de los productos agropecuarios y la asfixiante presión impositiva. Aclaró que quedan exceptuados de adherirse al paro aquellos productores asentados en zonas afectadas por las inundaciones, a quienes hasta se le permite remitir hacienda al Mercado Concentrador de Liniers con el propósito de evitar nuevas mortandades de animales que han quedado situados por el agua en los campos.
Premoli sostuvo que a esta situación terminal de falta de competitividad se suma, en el caso de los productores del norte del país como Salta y Chaco, que están obligados a reducir aún más la rentabilidad como consecuencia del pago de costosos fletes para el traslado de lo que producen sus campos. Indicó que, el costo que conlleva el traslado en camión de un cargamento de cereal hasta el puerto de Quequén o Bahía Blanca, se equipara con el precio que tiene la movilidad de un container desde el puerto español de Bilbao hasta la dársena porteña.
Además, advirtió que se ha producido un abrupto descenso de arrendamientos en los campos y que, cuando este tipo de operaciones se realiza, muchas veces es al solo efecto de establecer un control de la maleza que avanza en un establecimiento rural fuera de labores agrícologanaderas. Asimismo –puntualizó- creció el alquiler a porcentaje, con lo cual nadie se asegura una ganancia que, más allá de poder afrontar los costos, justifique el riesgo asumido.
También aseguró que es crítico el panorama que enfrentan los tambos en el país, en buena parte a raíz de la caída del precio internacional de la leche en polvo, que pasó a estar en el orden de los 1.700 dólares la tonelada. Si a esto se suma el agobio impositivo que recae en los productores de leche, señaló el presidente de la SR local, la situación se torna por demás preocupante.
Premoli admitió que “el único sector que está más o menos bien es la ganadería”, para referirse a otras producciones que no detienen su retroceso, como es el caso del trigo. A la reducción de la superficie sembrada por falta de competividad, se suma el desalentador panorama que han dejado las lluvias por encima del promedio en varias zonas trigueras de la zona núcleo, donde alrededor de 350.000 hectáreas quedaron bajo el agua, totalmente perdidas.
Remarcó que determinadas políticas del gobierno en nada ayudan para que el productor decida volcarse nuevamente al cultivo de este cereal, máxime cuando Brasil ha pasado a comprarle trigo a Rusia “porque Argentina dejó de ser confiable”.
En líneas generales, el dirigente gremial rural remarcó que el agobio impositivo del orden del 93 por ciento asfixia a la producción del interior y le resta rentabilidad. “De cada 10 camiones de soja que produce el campo, 9 camiones se los queda el Estado”, denunció Premoli.
De cara a las elecciones del mes de octubre, el presidente de la institución con sede social en la Avenida Presidente Perón 995, dijo que “existe la expectativa” de que, el próximo presidente de la Nación, tome decisiones que vayan en beneficio de los productores, en el sentido de ir hacia una baja de la presión tributaria e instrumentar medidas que posibiliten recuperar el círculo virtuoso que derive, entre otras cuestiones, en la creación de nuevas fuentes laborales.
El precio al que escaló la cebolla, a criterio del referente ruralista, fue producto de una desacertada política oficial, que no previó la situación de quebranto en la que entraron varios productores de ese alimento y que hizo que, muchos de ellos, abandonaran el cultivo y se fueran hacia otros rubros. “Hoy se está comprando cebolla a Nueva Zelanda y hay que estar atentos con la papa, que el año próximo podría ocurrir lo mismo que con la cebolla, que en muchos lugares de venta minorista se vende hoy a 34 pesos el kilo”, indicó.
Por último, llamó a abandonar el relato de antidevaluación que sostiene el gobierno kirchnerista y considerar que, acompañada de medidas aleatorias, esa instancia macroeconómica puede coadyudar a lograr una reactivación producto de un importante flujo de divisas que podrían ser destinadas a la inversión.
Comentá la nota