El nuevo escenario del Congreso que mañana Cristina Fernández de Kirchner dejará inaugurado formalmente despierta una mezcla de escepticismo y expectativa en la gente. Escepticismo, porque un alto porcentaje cree que la situación en el Congreso no va a cambiar considerablemente. Expectativa porque prentende que la oposición logre imponerse (y no consensuar) sobre el oficialismo, en especial para establecerle límites.
En el Congreso hay una profunda discusión respecto de si la heterogénea mayoría opositora tiene que buscar consensuar con el oficialismo o imponerle los proyectos que crea necesarios.
Hasta ahora, en la definición de las comisiones, primó la segunda opción. Esta situación, parecería ser la que más prefieren los encuestados. El 43 por ciento cree que la oposición debería "imponer su mayoría en la agenda de temas". Por el contrario, el 32 por ciento promueve el consenso.
Sin embargo, las respuestas son más claras respecto de si la oposición debe "marcar límites a las políticas del Gobierno" o "avanzar más y ser corresponsable de gobernar". El 54 por ciento se inclinó por la primera opción, mientras que el 24 por ciento eligió la segunda.
La conclusión podría ser que la mayoría prefiere que la oposición le imponga límites al Gobierno, pero que no se meta en facultades propias del Poder Ejecutivo.
El escepticismo vuelve cuando se les pregunta a los entrevistados respecto de la actitud que tomará el Gobierno ante este nuevo escenario. El 60 por ciento cree que el Gobierno va a vetar los proyectos que la oposición logre aprobar en el nuevo Congreso.
Por último, respecto de la unidad de la mayoría opositora, que según el kirchnerismo no va a durar, el 52 por ciento de los encuestados cree que este conglomerado logrará mantenerse unido. El 34 por ciento, en tanto, no le pronostica un futuro duradero.

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