Gobierno y entidades en San Juan acordaron consensuar con Mendoza una prórroga de la fecha de liberación del 1 de junio al 1 de agosto. Deberá refrendarlo la Comisión Asesora Técnica del INV.
El pedido de postergar la fecha de liberación del vino nuevo en 2015 más allá del 1 de junio, que normalmente genera reticencia en las autoridades y el INV, en un contexto de excedentes vínicos y las primeras proyecciones de una vendimia voluminosa parece cuajar. Ahora el Instituto deberá considerar el planteo de un frente común de funcionarios, viñateros y bodegueros de San Juan en pos de prorrogar la salida al mercado 2 meses, esto es, al 1 de agosto, que ya está discutiéndose con el Gobierno de Mendoza.
Según la Asociación de Viñateros Independientes de San Juan “refleja un hecho por el que se luchó por años”. El acuerdo, con apoyo de la Cámara Vitivinícola, que representa a los trasladistas, y pese al desacuerdo de la Cámara de Bodegueros (fraccionadores), fue refrendado por el Ejecutivo de la vecina provincia.
El tema ya está en la agenda de los ministros de la Producción sanjuanino, Marcelo Alós, y de Agroindustria de Mendoza, Marcelo Costa. “Luego de una serie de discusiones en la Mesa Vitivinícola se alcanzó un consenso en torno al pedido que se va a plantear en la Comisión Técnica del INV. Allí se justificará debidamente a partir del efecto de los excedentes vínicos que confirman las cifras oficiales y las primeras estimaciones que anticipan una buena vendimia”, aseguró el director de Asuntos Vitivinícolas de San Juan, Jorge Escobar.
En Mendoza, desde el Gobierno admitieron el tratamiento de la medida como una vía extra para que los precios de la uva y el vino repunten. Entre las cámaras locales consideran lógico el propósito, y aunque no lo aplauden, admiten que es posible.
El martes, Agroindustria empezó a discutir la decisión con sus pares de San Juan, y ayer el ministro Costa ya evaluaba con su equipo cómo avanzar. “Aún no tomamos ninguna determinación, pero es una medida tendiente a mejorar el precio de la uva y el vino, siempre que actúe como complemento de otras”, aseguró el director de Vitivinicultura, Daniel Gallardo.
Para Sebastián Lafalla, de la Asociación de Viñateros de Mendoza (AVM), “convengamos que como manera de retener stocks sería una medida accesible y más barata que incursionar en los millones que se necesitan para otras acciones. Además, a los excedentes vínicos hay que sumarles que, pasada la época de heladas y con una previsión de merma por granizo del orden del 10%, asoma una buena vendimia”.
Por lo tanto, según Lafalla, “para el 1 de junio vamos a estar recontrastockeados. Por eso no es alocado pensar en el 1 de agosto”.
Algunas voces de la industria advierten los pros y también las contras en medio de la preocupación por reactivar el mercado vitivinícola. “Es una solución extrema para un contexto extremo que por sí sola equivale a patear la pelota para adelante sin resolver la cuestión de fondo. Resulta lógico generar un recorte de dos meses ante la falta de medidas directas, pero con un costo para quien no tenga espaldas para retener el vino y caiga en manos de financistas”, señaló Sergio Villanueva, gerente de la Unión Vitivinícola Argentina.
Previsiones y expectativas
Según Gallardo, la intención es que en los próximos días se abra el tratamiento a todos los sectores de la industria. Paralelamente, desde el ministerio prometen terminar de poner en marcha el esperado Observatorio de Precios, “con el que vamos a monitorear variables para determinar también el porcentaje a mosto”.
Viñateros y bodegueros coinciden en que la prioridad sigue siendo disponer de al menos $ 300 millones para sacar el excedente de vino que presiona sobre el mercado, vía subsidio a las exportaciones y destinos alternativos. Según Villanueva, “permitiría equilibrar la situación porque, como lo admitió el mismo Kicillof, este año hubo un error en el mix vino-mosto. Aunque hay que concentrarse en que no se repita”.
Por su parte, Daniel Rodríguez, vicepresidente de la AVM, consideró que, en tal contexto, postergar la liberación del vino nuevo es “una aspirina para un enfermo grave. Tiene que combinarse con otros remedios para tratar de recortar al menos cien millones de litros”.


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