Para cumplir con el rito constitucional, la gobernadora María Fabiana Ríos volvió ayer al recinto de la legislatura y efectuó un balance de los 365 días pasados, describió su plan de gobierno para lo que resta del 2010 y proyectó la segunda etapa del tercer año de su gestión.
Atrás, perdidos en un largo silencio y en las evasivas de la propia mandataria y de su funcionariado, quedó el compromiso realizado en el mismo lugar y a la misma hora, de llamar a Consulta Popular para saber "qué opina la sociedad respecto a la renegociación de los contratos petroleros y de la licitación de áreas revertidas" de la provincia. Como ha venido siguiendo el diario del Fin del Mundo a lo largo de la segunda mitad de 2009, la iniciativa desapareció de la agenda pública del Poder Ejecutivo provincial y la búsqueda de la opinión social mutó en un diálogo con unos pocos. Por lo que aquello que se pregonaba como popular, se transformó en privado y en particular. No hubo un solo legislador que se hiciera eco de las promesas. Que le reclamara a Ríos el cumplimiento del anuncio efectuado el año pasado durante la apertura de las sesiones ordinarias del anterior 1º de marzo, y que permitiera a la sociedad acceder a nuevas herramientas e institutos de democracia participativa. Para cumplir con ese objetivo innovador, Ríos se había respaldado en el dictado de un decreto "en el corto plazo" para decidir "qué haremos con los recursos que son de todos", cimentando su determinación en la necesidad de "buscar en el pueblo la decisión sobre qué hacemos con nuestros yacimientos hidrocarburíferos, con nuestras regalías petroleras y con nuestras áreas revertidas, porque aquí no hay negocios espurios y no hay ninguna posibilidad de que nadie haga un negocio por fuera de lo que significa la sustentabilidad del recurso". El anuncio de la gobernadora no tenía precedente en la corta vida institucional de Tierra del Fuego. Parecía marcar un viraje histórico en la materia, toda vez que los actuales contratos con las empresas petroleras vencen en el 2017. También porque se tomaba la iniciativa de volver a licitar el área C-12 A, que fue abandonada o "desistida", por la estadounidense Chevron. Poco se sabe sobre las razones que tuvo Ríos para recoger y archivar durante todo un año su compromiso asumido para el 2009, dado que oficialmente nada se había informado hasta el día de la fecha. Mientras algunos parecen ver la mano del gobierno nacional, la fuerte intervención kirchnerista a través de un grupo de empresas cercanas al matrimonio presidencial como factores de presión que impidieron llevar adelante los anuncios de la mandataria, otros señalan a un sector del Gobierno arista que tendría relación directa con algunas petroleras y que responde al esposo de la mandataria Gustavo Longhi, como los responsables de este incumplimiento. Sea como sea, más allá de las internas palaciegas, la punta del ovillo pudo haber aparecido en el mes de octubre a través de una gacetilla de prensa, donde se informaba respecto a una reunión que Ríos mantuvo con los representantes franceses de la firma petrolera Total Austral en América Latina, quienes le brindaron a la gobernadora detalles del trabajo que realiza la compañía en Tierra del Fuego y las proyecciones en materia de exploración y explotación hidrocarburífera para el 2010. Tras el encuentro realizado en la delegación de gobierno de Río Grande, la información indicaba que los empresarios "confirmaron la visión a largo plazo que han resuelto para Tierra del Fuego, y la decisión de mantener sus inversiones en la zona de los yacimientos que poseen; ya que son los que mayores reservas tienen comparados con los que la empresa también posee en la provincia de Neuquén". En boca del Subsecretario de Hidrocarburos de la provincia, Daniel Blázquez, se agregaba que "las inversiones que pretenden realizar (Total Austral) y que actualmente están desarrollando conceptualmente, se comenzarán a concretar a partir del año que viene (por este) y que de ahí en adelante se extenderían a los yacimientos que se encuentran en la costa norte de Tierra del Fuego. El más importante es el denominado Vega Pléyade, y otro yacimiento de menor envergadura que se ubica en las 12 millas náuticas por las que la Provincia recibe regalías hidrocarburíferas". Entre otras cosas, el funcionario se hacía eco de la "preocupación" empresarial "por la situación en Neuquén, donde los yacimientos no tienen el horizonte de reservas de los yacimientos off shore fueguinos". Como EDFM expusiera en esa fecha, lo llamativo de la información oficial estaba en el último párrafo del cable cuando indicaba que "desde Total Austral plantearon a la gobernadora Ríos el compromiso de iniciar las tratativas necesarias ante el Gobierno Nacional, para que un porcentaje de las regalías que la firma tributa a Nación por la producción hidrocarburífera fuera de las 12 millas marítimas, sean percibidas por el Ejecutivo fueguino". Por el mismo tema, pero de manera contraria al planteo empresarial de octubre del año pasado, en septiembre de 2003 y por un fallo de la mayoría automática de aquella Corte Suprema de parición menemista, Total Austral logró que se le desconociera la jurisdicción a Tierra del Fuego fuera de las 12 millas, para saltear el pago a la provincia de las regalías hidrocarburíferas que por derecho nos correspondían y canalizar la misma en las arcas nacionales. Por lo que 6 años después, fue más que llamativo el giro de 180 grados de la petrolera francesa, de proponer ir al frente de una negociación con el Gobierno Nacional para beneficiar a los intereses fueguinos. Un año después, las palabras enfáticas de entonces, suenan lejanas, huecas y sin sentido. El compromiso incumplido hacía previsible el desenlace anunciado ayer cuando la gobernadora categóricamente confirmó que ahora para la renegociación de contratos petroleros de las áreas revertidas no habrá consulta popular alguna. Este acto de renunciamiento marca una bisagra a un progresismo al que apostó una gran mayoría de la sociedad de Tierra del Fuego y que fue abandonado por un gobierno que renunció a sus ideologías y que perdió su sustento partidario. Como era previsible en el discurso de ayer Ríos le dedicó un párrafo especial a la cuestión Malvinas, oportunidad en la que remarcó la irrenunciable defensa de la soberanía nacional sobre el archipiélago. Esta soberanía tan fácil de convocar en los discursos, suele gastarse y perder sentido cuando sólo sirve para el gesto figurado, para convocar a las emociones fáciles y los aplausos de seguidores besuqueros y genuflexos. Una soberanía cercana a las palabras y lejana al derecho merecido de la gente, sirve de muy poco. Salvo que sea más fácil pregonar por lo que políticamente está lejos, que definir por lo que sí puede hacer ya, y está cerca.

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