Síndrome de Asperger: un desafío de crecer a diario

Síndrome de Asperger: un desafío de crecer a diario
Una mamá se animó a contar a Nuevo Diario las dificultades y logros que le tocó vivir cuando su hijo no era aceptado por su condición de salud.

Cuando a Marianito (14) le detectaron trastornos de autismo a los 4 años, todo cambió en las vidas de Mariano y Lucía, hasta que entendieron la necesidad de canalizar las dudas con profesionales de la salud para lograr una evolución favorable para su hijo.

El síndrome de Asperger o Trastorno Generalizado del Desarrollo (TGD) es un conjunto de condiciones mentales y conductuales que forman parte de los trastornos del espectro de autista.

Algunos comportamientos palpables que iban desde el aislamiento social, poca tolerancia a la frustración, trastorno del lenguaje y falta de empatía, fueron apenas algunos de los síntomas evidentes detectados por sus padres y profesionales.

Así es como fue necesario establecer contacto con médicos neurólogos, psicólogos, psicopedagogos, fonoaudiólogo, terapia ocupacional, equinoterapia y demás tratamientos que en primera instancia tuvieron origen en Tucumán.

Superar los escollos

De regreso a Santiago, Lucía cuenta el primer gran golpe al que tuvo que enfrentarse con coraje de madre. “Cuando Mariano ingresa al jardín municipal Nº 23 del barrio Juramento, lo corren porque me decían que representaba un ‘peligro’ para sus compañeros. Fue difícil de aceptarlo, porque nunca agredió a sus compañeritos, sólo no prestaba atención y vivía ensimismado en su mundo, jugando solo. Todavía me queda ese recuerdo doloroso”, expresó colmada de un sentimiento imborrable.

Aquel trance no fue obstáculo alguno para continuar en la marcha. En el ex jardín “Tomasito”, Marianito tuvo la contención de una maestra que comenzó a involucrarse en su problema.

Apoyo incondicional

Cuando llegó la etapa de la escuela primaria en el English High School encontraron un apoyo incondicional de docentes y autoridades.

Una maestra integradora, la señorita “Moni”, fue fundamental para superar las dificultades de su atención, más el acompañamiento de su fonoaudióloga. Ambas fueron dos personas claves para la evolución de Mariano, hasta lograr desarrollar destacadas habilidades y hoy, a los 14 años, su coeficiente intelectual es un rasgo que sus compañeros admiran.

“El año pasado logró tener mejor promedio en español e inglés”, remarca orgullosa Lucía mientras junto con el papá aguardan otro gran desafío: el inicio de Mariano en la secundaria.

Mariano y sus preferencias

Los gustos de Mariano tal vez no sean los mismos que de cualquier otro adolescente.

A sus 14 años de edad, el joven revela tener un gusto especial por el inglés y explica: “Yo a mi Facebook lo manejo en inglés y lo mismo hago con todas las cosas que manejo en mi computadora”, aclara.

“Me gusta dibujar en la computadora y también sé editar videos con programas especiales”, explica entre sus gustos comunes, al reconocer que también la música es otra de sus preferencias. “Antes tocaba el teclado, pero me dejó de gustar y ahora toco la guitarra eléctrica. Me gusta el metal”, dice convencido.

En la escuela tuvo que soportar ciertos maltratos (bullying) de otros adolescentes hasta que aprendió a asumir las bromas y empezó a “reírse con ellos”.

A la hora de proyectar una vida futura, revela delante de sus padres que quiere ser veterinario, estudiar en Córdoba y poder conocer Europa. “He salido a él”, dice, y señala a su padre Mariano, profesional médico.

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