Las slots facturan cada vez más: crecieron el 16% en marzo

Superaron los 3.400.000 pesos en marzo, un récord para ese mes. Con respecto a 2009, la suba fue de casi medio millón. El gobierno pide celeridad a la Justicia
Ha­ce exac­ta­men­te un año em­pe­zó a re­gir la or­de­nan­za que res­trin­gía el ho­ra­rio de las tra­ga­mo­ne­das. Sin em­bar­go, por una me­di­da cau­te­lar del Tri­bu­nal Su­pe­rior, el lí­mi­te de 10 ho­ras al fun­cio­na­mien­to de la sa­la de jue­gos de CET ja­más pu­do apli­car­se. Es más, el gru­po Rog­gio no pa­ra de au­men­tar su fac­tu­ra­ción en Río Cuar­to.

Se­gún las ci­fras que la pro­pia em­pre­sa de­cla­ró an­te la Mu­ni­ci­pa­li­dad, en mar­zo de es­te año hu­bo un 16 por cien­to más de apues­tas que en 2009. La fac­tu­ra­ción fue de 3.431.919 pe­sos con­tra los 2.958.577 del año an­te­rior. CET em­bol­só 473.341 pe­sos más.

Nun­ca, des­de que el ca­si­no se ins­ta­ló en la cos­ta­ne­ra de Río Cuar­to, las tra­ga­mo­ne­das le ha­bían re­ga­la­do al gru­po Rog­gio una ci­fra se­me­jan­te. Só­lo el 2008 se acer­có, cuan­do la fac­tu­ra­ción fue de 3,3 mi­llo­nes de pe­sos.

En el acu­mu­la­do del año, la me­jo­ra de los nú­me­ros de CET ron­dan el 9 por cien­to y mar­can un cre­ci­mien­to sos­te­ni­do du­ran­te el pri­mer tri­mes­tre del año.

El 2009 no ha­bía si­do un gran año pa­ra CET por­que, por pri­me­ra vez des­de que se ins­ta­ló en la ciu­dad, su fac­tu­ra­ción men­sual ca­yó. Pa­só de 40,9 mi­llo­nes en 2009 a 38 mi­llo­nes en 2009. Pe­ro es­te año es­tá mar­can­do el ca­mi­no de la re­cu­pe­ra­ción. En só­lo tres me­ses in­gre­sa­ron 9,8 mi­llo­nes de pe­sos y si el pro­me­dio con­ti­núa es­ta­ble CET igua­la­rá o su­pe­ra­rá los nú­me­ros de su me­jor año, 2008.

Pa­ra el go­bier­no mu­ni­ci­pal, la su­ba sos­te­ni­da del ne­go­cio de las tra­ga­mo­ne­das es una de­mos­tra­ción ca­bal de que el ho­ra­rio de­be res­trin­gir­se por­que es una "fá­bri­ca de po­bres que fun­cio­na las 24 ho­ras".

Car­los Or­dó­ñez, se­cre­ta­rio de Go­bier­no, re­cla­mó que el Tri­bu­nal Su­pe­rior de Jus­ti­cia se ex­pi­da rá­pi­da­men­te so­bre la au­to­no­mía de los mu­ni­ci­pios pa­ra re­gu­lar los ho­ra­rios del jue­go, una po­tes­tad que el Mu­ni­ci­pio vie­ne re­cla­man­do des­de ha­ce un año en el má­xi­mo tri­bu­nal.

El ex­pe­dien­te ju­di­cial se ini­ció el 6 de ma­yo de 2009 en el Tri­bu­nal Su­pe­rior. La or­de­nan­za que res­trin­ge el ho­ra­rio de CET de­bía apli­car­se po­co des­pués, el 15 de ma­yo. Ese día, un equi­po de fun­cio­na­rios mu­ni­ci­pa­les se pre­sen­tó en la sa­la de jue­gos pa­ra ha­cer cum­plir la nor­ma­ti­va apro­ba­da en el Con­ce­jo De­li­be­ran­te. Fue a las 13. Ape­nas cua­tro ho­ras des­pués lle­gó la no­ti­fi­ca­ción del Tri­bu­nal Su­pe­rior que le or­de­na­ba a la Mu­ni­ci­pa­li­dad abs­te­ner­se de apli­car la res­tric­ción ho­ra­ria. Téc­ni­ca­men­te, era una me­di­da pre­cau­te­lar, que se con­fir­mó des­pués con una cau­te­lar. Ac­tual­men­te, el pro­ce­so es­tá abier­to a las prue­bas que es­tán pre­sen­tan­do las dos par­tes.

"El cre­ci­mien­to de la fac­tu­ra­ción de CET no ha­ce más que de­mos­trar lo que ha plan­tea­do el in­ten­den­te en in­fi­ni­dad de opor­tu­ni­da­des. Las slots son una as­pi­ra­do­ra de di­ne­ro y una fá­bri­ca de po­bres ca­da vez más gran­de. Hay una cau­sa vin­cu­la­da a es­te te­ma en la Jus­ti­cia. Es­te go­bier­no mu­ni­ci­pal avan­zó pa­ra re­glar el ho­ra­rio de los slots pe­ro aho­ra ne­ce­si­ta­mos que el Tri­bu­nal Su­pe­rior de Jus­ti­cia se ex­pi­da con ce­le­ri­dad en re­la­ción a la au­to­no­mía de los mu­ni­ci­pios por­que en­ten­de­mos que re­gu­lar el ho­ra­rio es una ma­ne­ra de pa­liar es­ta si­tua­ción que lle­va a ca­da vez más gen­te a las slots y crea más po­bres", di­jo Or­dó­ñez.

El se­cre­ta­rio de Go­bier­no cues­tio­nó el pro­gra­ma de de­sa­rro­llo "que al­gu­nos di­ri­gen­tes qui­sie­ron ins­ta­lar en Río Cuar­to", en ob­via alu­sión a Al­ber­to Can­te­ro y Jo­sé Ma­nuel de la So­ta. "Lo que se plan­teó co­mo un de­sa­rro­llo tu­rís­ti­co lo úni­co que ge­ne­ró fue más po­bre­za", in­di­có.

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