Bergoglio fue fuerte contra lo que llamó la "cultura del descarte", que deja al margen de la sociedad a los ancianos, "porque ya no producen", pero también a los jóvenes, en países donde la desocupación ya superó el 50 por ciento.
El Papa Francisco realizó ayer duras críticas al poder económico y aseguró que el sistema mundial "ya no se aguanta". "Está probado que con la comida que sobra podríamos alimentar a la gente que tiene hambre. Cuando usted ve fotografías de chicos desnutridos en diversas partes del mundo se agarra la cabeza, no se entiende. Estamos en un sistema mundial económico que no es bueno. Por mantener este sistema, que ya no se aguanta más, descartamos a toda una generación", afirmó el Sumo Pontífice, quien además se mostró preocupado por la pobreza existente en América Latina, producto de la exclusión y la desigualdad.
En una entrevista concedida al diario español La Vanguardia, Francisco denunció que "las grandes economías mundiales sacrifican al hombre a los pies del ídolo dinero" y afirmó que en el centro de todo el sistema económico deben estar el hombre y la mujer, no el "dios dinero". "Hemos caído en un pecado de idolatría, la idolatría del dinero", por la que se llega a descartar a los ancianos que "ya no producen".
Francisco, de 77 años, se refirió en ese tono a lo que llamó "una cultura del descarte" y precisó que "ahora también está de moda descartar a los jóvenes con la desocupación. A mí me preocupa mucho el índice de desocupación de los jóvenes, que en algunos países supera el 50 por ciento", apuntó el Papa argentino.
El Pontífice alertó también de los peligros de "una globalización mal entendida que anula las diferencias", frente a "una globalización bien entendida que genere riqueza". "Este pensamiento único nos quita la riqueza de la diversidad de pensamiento y por lo tanto la riqueza de un diálogo entre personas. Todos unidos, pero cada cual conservando su particularidad, su riqueza, su identidad. Esto no se da", señaló.
En ese sentido, reflexionó sobre la importancia de contar con una Iglesia pobre. "La pobreza y la humildad están en el centro del Evangelio y lo digo en un sentido teológico, no sociológico. No se puede entender el Evangelio sin la pobreza, pero hay que distinguirla del pauperismo. Yo creo que Jesús quiere que los obispos no seamos príncipes, sino servidores", apuntó.
En la misma línea, recordó cómo el sistema económico imperante propició el crecimiento de la desigualdad en América Latina. "Cuánto daño hace la cultura del descarte, la economía de la exclusión y la desigualdad. Lo vemos también en América Latina, donde los desequilibrios económicos han creado bolsas de inmensa pobreza", recalcó el Papa al recibir ayer a miembros a miembros del Consejo de Administración de la Fundación Populorum Progressio para Latinoamérica.
Esta fundación, creada por San Juan Pablo II en 1992 para gestionar proyectos en Latinoamérica, depende del Pontificio Consejo Cor Unum, que se encarga de las obras de caridad del Papa."Los fieles laicos están llamados a participar en los ámbitos sociales, económicos y políticos para favorecer procesos que permitan erradicar las causas de la desigualdad", agregó.
Francisco rechazó "la violencia en nombre de Dios" en Medio Oriente o en otras partes ya que, aseguró, "es una contradicción que no se corresponde con nuestro tiempo y lleva a las religiones a contradicciones muy graves, por el ejemplo al fundamentalismo. Las tres religiones tenemos nuestros grupos fundamentalistas, pequeños en relación a todo el resto", agregó el Pontífice, quien explicó que "un grupo fundamentalista, aunque no mate a nadie, aunque no le pegue a nadie, es violento. La estructura mental del fundamentalismo es violencia en nombre de Dios".
Cuando Henrique Cymerman, de La Vanguardia, le preguntó si se consideraba un revolucionario, Francisco contestó: "Para mí, la gran revolución es ir a las raíces, reconocerlas y ver lo que esas raíces tienen que decir el día de hoy. No hay contradicción entre revolucionario e ir a las raíces. Más aún, creo que la manera para hacer verdaderos cambios es la identidad. Nunca se puede dar un paso en la vida si no es desde atrás, sin saber de dónde vengo, qué apellido tengo, qué apellido cultural o religioso tengo". «
Pío xii y la ceguera de las potencias
En la entrevista con el diario español, el Papa Francisco defendió la figura del Pontífice Pío XII, cuestionado por su desempeño durante la Segunda Guerra Mundial, y apuntó contra las grandes potencias que se enfrentaron al nazismo. "Al pobre Pío XII le han tirado encima de todo (…) Me da un poco de urticaria existencial cuando veo que todos se la toman contra la Iglesia y Pío XII, y se olvidan de las grandes potencias", aseguró el papa argentino.
Francisco dijo al entrevistador: "¿Sabe usted que (los aliados) conocían perfectamente la red ferroviaria de los nazis para llevar a los judíos a los campos de concentración? Tenían las fotos. Pero no bombardearon esas vías de tren. ¿Por qué? Sería bueno que habláramos de todo un poquito."
El Pontífice sostuvo que Pío XII "escondió a muchos en los conventos de Roma y de otras ciudades italianas, y también en la residencia estival de Castel Gandolfo. Allí, en la habitación del Papa, en su propia cama, nacieron 42 nenes, hijos de los judíos y otros perseguidos allí refugiados." Francisco no negó la posibilidad de que Pío XII haya cometido errores, pero aclaró que "su papel hay que leerlo según el contexto de la época".

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