El gobierno de Siria le otorgó la ciudadanía a 250 mil kurdos y a sus descendientes de la provincia de Hasaka, un reclamo crucial de esta minoría no árabe largamente marginada en la región del noreste del país, en un nuevo gesto conciliador en medio de protestas inéditas que han sacudido al régimen autoritario de Bashar al Assad“Este es un paso histórico (…) y ayudará a consolidar la unidad del pueblo sirio”, dijo eufórico Oma Osso, presidente del grupo kurdo Iniciativa Nacional. Aunque esta comunidad no se ha plegado a las manifestaciones de sus correligionarios sunnitas contra el gobierno alauita de los Assad, muchos opositores interpretaron la medida como un intento de dividir los reclamos. “De algún modo está tratando de ganarse a los kurdos”, dijo un activista que prefirió no dar su nombre.
Los kurdos, que representan entre un 10 y un 15% de la población siria, claman desde principios del siglo XX la creación de un Estado del Kurdistán que englobe a toda la población de esa etnia. Actualmente son cerca de 30 millones de kurdos que viven divididos entre la frontera este de Turquía y Siria, norte de Irak y oeste de Irán.
Por otro lado, Al Assad también destituyó al gobernador de la provincia de Homs, Iyad Ghasal, acusado por varios opositores de corrupción.
Los gestos del gobierno instaurado en 1963, fecha en la que se implantó un estado de emergencia que dura hasta el presente, son parte de una serie de concesiones que buscan desarticular las protestas iniciadas el pasado 18 de marzo. Activistas de oposición han convocado por medio de las redes sociales a manifestaciones en todo el país para este viernes.<

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