Bruselas, París, Londres, Berlín y Ankara son todos unos perros que se desgañitan mientras avanza la caravana de reformas” en Damasco, exclamó el ministro de Relaciones Exteriores de Siria, Walid al Muallem. Además de denunciar “un complot destinado a sembrar el caos y el conflicto en Siria”, el funcionario también despotricó contra Francia, “que sigue siendo colonialista”, y Estados Unidos, “un conspirador”.
Al Muallem calificó la posición de la Unión Europea ante el discurso de hace dos días de Al Assad como una auténtica “declaración de guerra” y recordó que “el asunto sirio es interino y rechazamos cualquier injerencia extranjera”.
El responsable de la diplomacia siria recordó que su jefe, cuyo partido lleva casi medio siglo en el poder, invitó a toda la oposición, que desde hace meses demanda en las calles una apertura democrática, a participar en un diálogo nacional y habló de varios proyectos de leyes para comenzar un proceso de reformas políticas que se elaborarían próximamente.
Para el analista sirio Salam al Kawakibi, de la Iniciativa para la Reforma Árabe en París, el discurso de Muallem “no fue una rueda de prensa, sino una fiesta del insulto”. Según el especialista, “Al Muallem injurió a Francia y Turquía, por lo que Siria pagará un precio alto. Assad debe disolver el Parlamento, sacar al ejército de las calles y formar un gobierno de unidad nacional”.
Por su parte la UE enervó aun más a Damasco y amplió las sanciones contra el gobierno sirio incluyendolo en la lista de personas y entidades proscritas en Europa.

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