Siria negó el uso de armas químicas y acusó a una comisión de la ONU de actuar bajo presión

Siria negó el uso de armas químicas y acusó a una comisión de la ONU de actuar bajo presión
El gobierno sirio cuestionó a la comisión de investigación y recordó que uno de sus miembros declaró que los insurgentes usaron gas sarín.
Una comisión de las Naciones Unidas señaló hoy que el gobierno sirio habría usado armas químicas, afirmación que fue de inmediato rechazada por Damasco.

"Existen fundamentos razonables para creer que han sido usados agentes químicos como armas", afirma un informe de la comisión de investigación de la ONU sobre Siria.

"¿Cómo el mundo puede confiar en la neutralidad y la profesionalidad de la comisión de la ONU?"

Fayssal al-Hamwi, embajador sirio ante la ONU

Pese a que indica que "no pudieron ser identificados" los agentes precisos, los sistemas de distribución o los autores, a renglón seguido el texto sostiene que "la mayoría" de las denuncias señalan como autores a las fuerzas gubernamentales.

Asimismo, "no hay evidencia" de que los grupos rebeldes dispongan de ellas y las hayan utilizado, agregó.

La representación siria ante la sede de la ONU en Ginebra rechazó de inmediato la "investigación" de la comisión.

"La miembro de la comisión Carla del Ponte", una prestigiosa ex fiscal del Tribunal Penal Internacional y ex fiscal jefe del Tribunal de Derecho Penal Internacional de la ONU, hizo en mayo "una declaración valiente", recordó el embajador sirio ante la ONU en Ginebra, Fayssal al-Hamwi.

Del Ponte había declarado que "los grupos rebeldes usaron gas sarín", pero "hubo intensas presiones al presidente de la comisión y éste negó la veracidad de las conclusiones de su colega", denunció Al-Hamwi.

"Ante esto, ¿cómo el mundo puede confiar en la neutralidad y la profesionalidad de la comisión de la ONU?", subrayó. "Siria no confía en el trabajo de la comisión", dijo Al-Hamwi al finalizar la presentación del quinto informe de la comisión ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, según la agencia de noticias EFE.

Por su parte, el embajador de Rusia, Alexei Borodavkin, defendió a Damasco y atacó a los insurgentes. "¿Por qué la comisión no hace referencia a los casos de canibalismo perpetrados por los rebeldes?", preguntó.

La comisión no se hizo eco de la posición del gobierno sirio. Por el contrario, su presidente, el brasileño Paulo Sergio Pinheiro, advirtió que el uso de armas químicas no debía esconder "los horrores de las armas convencionales, los bombardeos, los asesinatos masivos que masacran diariamente a la población civil".

Pinheiro sostuvo, en rueda de prensa, que ambos bandos han cometido crímenes de guerra y contra la humanidad por no evitar que los civiles sean víctimas inocentes de ataques deliberados y por haber asesinado, violado y torturado, entre otras barbaridades.

NUEVOS NIVELES DE BRUTALIDAD

La comisión, que no tiene acceso a territorio sirio, entrevistó a 430 personas para elaborar su informe, entre las que se encuentran víctimas de supuestos ataques químicos y médicos que trataron a afectados por estas armas.

Los miembros de la comisión -además de Pinheiro, la suiza del Ponte, la estadounidense Karen Koning Abuzayd y el tailandés Vtit Muntarbhorn- consideran que conforme el conflicto se exacerba, aumenta la posibilidad de que se usen armas químicas.

"Enviar más armas significa más muertes. Nadie está ganando la guerra y nadie la ganará"

Paulo Sergio Pinheiro, ONU

La comisión hizo un llamamiento al gobierno de Bachar al Assad para que permita ingresar al país a un panel de expertos designado por la ONU para investigar el uso de armas químicas, tal como lo citó el mismo gobierno.

Para los cuatro expertos, el empleo de agentes químicos es la consecuencia de que la situación "haya alcanzado nuevos niveles de brutalidad".

"Hace dos años, cuando comenzó el conflicto no podíamos imaginar que se alcanzaría aspectos tan horrorosos", confesó Pinheiro tras recordar que el conflicto ya se ha cobrado más de 70.000 muertos.

Finalmente, la comisión afirma que "la creciente disponibilidad de armas tiene un coste humano" y recuerda que "las transferencias de armas intensifican el riesgo de violaciones, lo que se traduce en más civiles muertos y heridos".

No obstante, Pinheiro se negó a comentar la decisión de la Unión Europea de autorizar el envío de armas a los rebeldes, ni la ya efectuada venta de armamento pesado por parte de Rusia al gobierno de Al Assad, cuyo partido lleva medio siglo en el poder.

"Enviar más armas significa más muertes. Nadie está ganando la guerra y nadie la ganará. No hay una solución militar. Una intervención extranjera sería una catástrofe. La única solución es la vía diplomática", recalcó.

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