A pesar de los escándalos sexuales y judiciales del premier, el oficialismo se impuso en seis de 13 regiones en juego. Ni siquiera el alto nivel de abstención favoreció a la centroizquierda, que perdió el control de cuatro feudos.
En el Piemonte, la actual gobernadora Mercedes Bresso intentaba mantener el poder frente al aspirante por la xenófoba y ultranacionalista Lega Nord (LN), Roberto Cota, que triunfó con el 47,6% de los votos y se convirtió en el artífice de la victoria oficialista con mayor peso simbólico. El desempeño electoral de la Liga podría alterar en favor de Umberto Bossi el delicado equilibrio interno de la coalición gobernante. Después de conocer los primeros resultados, el líder de la Lega proclamó la desaparición de la centroizquierda en el norte del país y "el nacimiento del federalismo".
El partido de Bossi se convirtió en la formación más votada en el Véneto y la segunda en Lombardía, al tiempo que triplicó sus votos en Emilia-Romagna y los quintuplicó en la Toscana. En el Lacio, la región con mayor índice de abstención, la candidata opositora Emma Bonino y su rival berlusconiana Renata Polverini mantuvieron una pelea voto a voto. A última hora, la Polverini se imponía con el 50,2 por ciento. Lo que ocurra en esa región será clave para el nuevo escenario político italiano de cara a las elecciones generales en tres años. El mapa de las trece regiones –once de las cuales estaban controladas por la oposición desde 2005– dio la victoria a la centroizquierda sólo en Liguria, Emilia-Romagna, Umbria, Basilicata, Toscana, Marche y Pulia.
En el Véneto, el ministro de Agricultura, Luca Zaia, de la Lega, se impuso con el 59,8% de los votos, mientras Roberto Formigoni, del Pueblo de la Libertad (PDL) de Berlusconi conservó Lombardía, la región más próspera de Italia, con 56,5 puntos. En la sureña Campania, el oficialista Stefano Caldoro consiguió el 53,4% de los votos. También fue clara la ventaja de Giuseppe Scopelliti en Calabria, con más del 60,65 por ciento. Los resultados fueron tan nítidos que Antonio di Pietro, líder del opositor partido Italia de los Valores (IDV) y ex juez de la cruzada Mani Pulite, admitió ante la RAI que el gobierno es el vencedor.

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