Hubo momentos de tensión con la policía, que impidió por varias horas el ingreso de alimentos y bebidas al interior del inmueble.
La familia que ingresó por la fuerza a una de las nuevas viviendas que entregó el Instituto Autárquico de la Vivienda continuó ayer, sin negociaciones directas con autoridades provinciales, a quien los usurpadores le reclaman para abandonar la medida. Hubo momentos de tensión con la policía, que impidió por varias horas el ingreso de alimentos y bebidas al interior del inmueble.
El Diario dialogó ayer con Matías Cargnuti, el joven de 22 años que decidió usurpar la casa de barrio ubicada en calle 411 bis y 442 N° 2116 junto a su pareja y sus dos hijas de 3 y 4 años. El jefe de familia ratificó que no piensa moverse del lugar, hasta que el IPAV le de una solución.
Tras la usurpación, ocurrida el domingo alrededor de las 6 de la tarde cuando la policía que custodia el lugar cambiaba de guardia, hasta ayer a la tarde ningún funcionario judicial se había acercado al domicilio y los trascendidos desde Tribunales anticipaban que, como ocurre por lo general en estos casos, con niños de por medio, sería poco probable que se emitiera una orden de desalojo.
Con el correr de los minutos se acercaron hasta la casa usurpada miembros del Movimiento “Los Sin Techo”, organización social que protagonizó la toma del mismo barrio previo a la entrega de las viviendas, donde también reclamó la familia que ahora ingresó por la fuerza a una de las seis casas que no fueron entregadas hasta resolver las impugnaciones respectivas.
Ya entrada la noche, la familia que ingresó a la casa “con lo puesto” comenzó a pedir a sus compañeros que seguían la situación desde afuera que le acercaran alimentos y agua, ya que los uniformados cortaron de inmediato la luz y el agua potable del inmueble. Allí comenzaron a vivirse momentos de tensión, porque la policía impidió por varias horas el ingreso de comida ni bebidas.
Recién en horas de la madrugada las autoridades policiales autorizaron únicamente leche y yogurt para los niños. Mientras que ayer a la mañana los mismos vecinos del barrio acercaron algunos otros comestibles.
El joven padre de familia le indicó ayer a un cronista de este medio que “no tenía otra solución, no tenia ningún lado donde ir y en esta casa no había nadie”. Admitió también ue ya había usurpado otra vivienda y recordó que “en la otra casa estuve más de tres años, pero me dijeron el propietario- que si no me iba me sacaban entre ocho. Lo pensé, por los chicos, y no me puedo exponer a que me hagan algo”.
Matías Cargnuti señaló sobre las primeras horas de usurpación que “al principio la policía quiso ingresar para sacarnos. Les expliqué que estaban las nenas y se calmaron, pero me quiso sacar a la fuerza, y yo me voy a quedar acá hasta que encuentre una solución”, reafirmó.
Destacó también que “hasta anoche a las 3 de la mañana no me dejaron pasar comida. Hable con Ciro Coronel (jefe de la URII), que me dijo que iba a dejar pasar comida, pero la policía que estaba acá me decía que a ellos no les habían dicho nada. Ahoro nos dejaron pasar yogurt, leche y galletitas, pero solo para las nenas”.
Finalemente, el joven de 22 años pidió que “las autoridades se acerquen a hablar, porque yo no voy a salir porque si salgo no entro más, y a mi señora y las nenas no la dejo solas, que se arrimen hasta acá”.
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