Efectivos de la policía dispersaron a un grupo de manifestantes que se congregaron cerca del lugar donde fue asesinado el joven de 19 años, Michael Brown
Continúa la tensión en la localidad de Ferguson, en el estado de Missouri, Estados Unidos, luego de que un policía blanco mató a un joven negro hace nueve días, en hechos que aún se investigan y que desataron la violencia por racismo.
Tras la decisión del gobernador del estado, Jay Nixon, de enviar la Guardia Nacional para "restaurar el orden y la paz", los disturbios continuaron y la policía disparó granadas de gases lacrimógenos para dispersar a un grupo de manifestantes.
Equipada con vestimenta antimotines y apoyadas por un vehículo de transporte blindado y un helicóptero, la policía intimó a dispersarse en numerosas ocasiones a los manifestantes, que se congregaron cerca del lugar donde tuvo lugar el incidente del 9 pasado, en el cual murió abatido por un policía el joven de 19 años Michael Brown.
Los efectivos de seguridad lanzaron bombas de gases lacrimógenos poco antes de las 23 (hora local), para dispersar un grupo menos numeroso del que se enfrentó a la policía la noche del domingo.
Al menos dos personas habrían sido arrestadas en este enfrentamiento, en el cual no participaron los efectivos de la Guardia Nacional.
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