El gobernador Eduardo Brizuela del Moral fue el gran ausente en los actos de festejo de los 300 años de la fundación de Santa María, ausencia que se hizo más evidente por la presencia del gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, que llegó con parte de su gabinete y hasta una banda de música. Del Gobernador de Catamarca no se sabe siquiera porqué faltó.
El mandatario provincial se disculpó con un escueto comunicado que sindicaba a problemas de agenda como los culpables de su increíble ausencia. Sin embargo, a varias horas del faltazo, nadie sabe cual fue la razón que le impidió a Brizuela del Moral llegar a Santa María.
La página de internet del Gobierno provincial no hace conocer la agenda de actividades oficiales de ninguna de las autoridades de la provincia, ni siquiera del Gobernador, y los partes de prensa del área de Prensa de Casa de Gobierno se refieren a él, pero con un atraso notable, vergonzoso, por lo que desde fuentes oficiales es imposible saber cuál fueron los puntos impostergable de la agenda.
Quienes transitan las inmediaciones de Casa de Gobierno saben perfectamente que durante las ultimas semanas el primer mandatario prácticamente no llegó por ahí, y tampoco lo vio en ningún lado alguno de los fotógrafos de prensa oficial que siempre lo encuentran visitando obras cuando se lo comienza a extrañar. Ni siquiera La Unión o El Ancasti informaron de alguna actividad improrrogable que lo privaron al primer mandatario de concretar su deseo de estar ese día en Santa María.
No se sabe nada, no se conocen actividades, reuniones, visitas o viajes de Eduardo Brizuela del Moral que justifiquen semejante faltazo; bien se haría, para evitar cualquier tipo de suspicacia política, porque el desconocimiento habilita cualquier pensamiento, que desde Casa de Gobierno se informará que fue eso más importante que el aniversario de Santa María que pasó ese día.


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