La dirigencia radical continúa cruzando opiniones, reclamos, acusaciones y cuestionamientos
A su vez, señaló que llamar a una Convención para debatir, no le parecía acertado.
"En todo caso, el partido tiene los foros suficientes para entablar los debates. No hay que aislarse de la sociedad porque sino cada vez irá menos gente a votar. Hay muchas cosas para rever en el radicalismo. Pero hay alternativas para consensuar ideas políticas a partir de un debate", reflexionó.
Democratización
El dirigente Marcelo Cisternas recordó que le costó 21 años al radicalismo presentarse en una elección con reglas de juego claras y transparentes, a partir de la Ley Sáenz Peña (voto secreto, obligatorio y universal) y cuestionó la falta de democratización en la UCR local.
"La UCR de Catamarca lleva 22 años sin poder elegir sus representantes ante los distintos estamentos de la sociedad. Sin democracia interna. Las mismas condiciones que generaron el nacimiento del radicalismo son las que hoy lo están debilitando: autoritarismo, imposiciones, preferencias de candidatos por el simple hecho de ser allegado o cuando no pariente, nepotismo y demagogia. Esta similitud cronológica muestra a las claras que tenemos una dirigencia caduca", aseguró Cisternas.
Incluso, señaló que es hora de reconocer que la cultura "procesista" ha calado hondo en el accionar de la actual dirigencia.
"Es hora de reconocer que han utilizado hasta el hartazgo la convicción democrática de algunos radicales con tal de maquillar un poco ambiciones personales. Vale recordar la expulsión de Ramón Edgardo Acuña, asesor presidencial, de la UCR cuando cumplía una misión encomendada por el entonces presidente Raúl Alfonsín. Es hora de reconocer que esta dirigencia está vinculada íntimamente con la interrupción de los gobiernos democráticos. Es hora de reconocer que han convertido a la UCR en un mero instrumento electoral motor del ya caduco FCS", disparó Cisternas.


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