Sigue la morosidad en designaciones y concursos en la justicia federal del Chaco

En ese marco “es casi un ruego que antes de fin de año funcione el segundo Juzgado de Resistencia”, dice el camarista Aguilar.
El juez José Luis Aguilar, el único miembro titular de la Cámara Federal de Apelaciones de Resistencia, que tiene una amplia jurisdicción desde el norte de Santa Fe, Reconquista, nuestra provincia y Formosa y cuya actividad jurisdiccional lleva a cabo con la jueza Ana Order, que lo hace como subrogante y miembro del Tribunal Oral Federal Penal de esta capital.

“Eso ya es un indicativo de cómo está la justicia federal en la integración de jueces y en varias provincias sucede lo mismo”, dijo ayer Aguilar y consignó: “Es casi un ruego que antes de fin de año funcione el segundo juzgado federal de Resistencia. Falta que se proceda a la designación del juez, ya sea por concurso o designación de subrogancia o traslado”.

En algún momento se dijo que la jueza federal de Sáenz Peña Zunilda Niremperger podría ser designada jueza del Juzgado Federal 2 de Resistencia; pero nada se dijo de los concursos que deben realizarse para cubrir otras vacantes, como la del fiscal federal 2 y el defensor oficial 2.

Por otra parte, el cargo de fiscal general de la Cámara Federal de Apelaciones está subrogado por un fiscal de Corrientes y también hay una subrogancia en la fiscalía del Tribunal Oral Federal Penal de Resistencia. Ambos cargos deben ser concursados.

Esta situación se mantiene y también sucede que los jueces deben trasladarse a otras jurisdicciones, como sucedió un tiempo con el Juzgado Federal de Resistencia, que estuvo a cargo de un magistrado de Formosa. “Casi todos los tribunales están integrados con jueces subrogantes, algunos, en la mayoría de los casos con magistrados de otras jurisdicciones”, afirmó.

Además hay casos en que abogados de la matrícula o secretarios deben asumir esas responsabilidades, indicó el magistrado y remarcó que hay “un déficit de jueces increíble” y sostuvo que “nunca había pasado tanto tiempo sin que se cubran los cargos”.

Aguilar destacó otro aspecto esencial en la justicia: “Todo pasa por una cuestión sustancial porque el juez que gana por concurso el cargo tiene lo que se denomina auténtica legitimidad; mientras que el juez subrogante tiene otra forma de acceso al cargo y eso se traduce en todo el desarrollo del proceso judicial”.

En ese sentido explicó que un juez que ganó el cargo por concurso y cuyo desempeño es objetado por el Consejo de la Magistratura y es sometido al jurado de enjuiciamiento y se lo destituye por mal desempeño termina su función; mientras que un magistrado subrogante vuelve a su cargo de base con toda normalidad.

Por otra parte, marcó que “las presiones de un juez subrogante no son las mismas que las de un juez titular” y recordó que en su caso actúa en la gran mayoría de los casos con la jueza Order y que cuando hay una disidencia el tribunal se integra ocasionalmente con un tercer juez.

Ese tercer cargo vacante de la Cámara Federal de Apelaciones de Resistencia que ocupó la doctora Beatriz Fernández aún no se llamó a concurso. El juez Aguilar destacó que ésa sí “es una falencia del Consejo de la Magistratura y nada tiene que ver el Poder Ejecutivo Nacional”. Ya han transcurrido dos años de esa segunda vacancia.

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