Las petroleras entregan menos de lo normal en un abierto desafío al congelamiento de precios que decidió Guillermo Moreno. Ayer por la mañana sólo había gasoil. A la tarde llegaron camiones de YPF y ESSO.
Si bien nadie arriesga una respuesta definitiva a la falta de combustibles líquidos, hay varias razones de peso. Una viene del exterior, de la mano de la crisis política de los países del norte de Africa y Oriente Medio, los grandes productores de petróleo. El barril ya pasó los 100 dólares y amenaza con seguir subiendo.
También hay explicaciones locales, como la decisión del secretario de Comercio de la Nación, Guillermo Moreno, de volver a congelar el precio de las naftas como en el período agosto-diciembre de 2010, lo que lleva a las petroleras a recortar las entregas para no trabajar a pérdida y, de paso, presionar al Gobierno para que autorice nuevas subas en los precios.
Ayer a la mañana dominaban las mangueras cruzadas. Las YPF (Carletti, El Salvador, ACA) relevadas por El Diario sólo tenían EuroDiesel a la tarde, ya que por la mañana habían agotado el stock. Cerca de las 18 llegó una partida a la ubicada sobre la avenida Lafinur. En las dos Petrobrás el panorama era sombrío y los playeros charlaban entre ellos, sin autos a la vista.
Las Esso, por su parte, tenía nafta y eran la que aglutinaban conductores. La de ruta 7 (km 810) había recibido un camión el miércoles, mientras que la de ruta 3 y Centenario lucía una cola que llegaba hasta la autopista y también vendía todas las variedades."En febrero, la única que está cumpliendo con las entregas es YPF, gracias a un descomunal esfuerzo logístico. Lo que no pudo hacer es subir un 8% las entregas de acuerdo al aumento del Producto Bruto Interno, como está pautado. En cambio Petrobrás está con dificultades operativas por su traspaso a Oil y está un 6% por debajo de su cuota. Y Shelll y Esso mucho peor: están entregando entre 10 y 12% menos", fue el panorama que dio Martín Chada, el presidente de la Cámara de Expendedores de Combustible de San Luis.
El problema con Shell y Esso es que sólo son refinadoras, no productoras, lo que complica el abastecimiento de sus locales. Y entre las productoras de crudo, YPF tiene una ventaja logística clave sobre Petrobrás en San Luis: sus camiones cargan mientras que la firma brasileña debe recorrer muchos kilómetros desde Dock Sud.
Esso también está a punto de abandonar el país luego de 100 años, vendiendo sus estaciones a Pan American Energy, del grupo Bulgheroni. "No sé qué va a pasar con los que vendemos Esso", fue la respuesta de José Gianello, dueño de la bomba de la entrada de Juana Koslay, que sólo tuvo nafta "un día y medio de los últimos siete", según su propietario.
Un mercado desfasado, un parque automotor en aumento y un gobierno que presiona, pero no tiene políticas claras provocan un cóctel difícil de resolver mientras los puntanos -y otros argentinos- penan por unos litros de nafta.
Los servicios básicos están asegurados
La falta de combustibles que aqueja a la ciudad de San Luis no debería rozar a los servicios públicos de emergencia. "Algunas estaciones de servicio asumimos compromisos con los estados nacional y provincial, por los cuales debemos mantener reservas de combustible para abastecer a los móviles policiales, a los camiones de bomberos y las ambulancias", explicó Martín Chada, dueño de la YPF de Lafinur y Bolívar. Tampoco peligra el transporte público de pasajeros, porque tanto Transpuntano, como María del Rosario y Polo se abastecen directamente de las petroleras (usan gasoil subsidiado) y tienen tanques propios.

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