Su pasado de eterno derrotado todavía lo mantiene confundido y alejado del rol que hoy el voto por fin le dio como intendente. Todavía en la tribuna falsa de un populaje que no construye y que lo aleja de las soluciones, el intendente de la Capital prefiere seguir mediatizando, lo que debería ser una seria relación institucional con la provincia.
Esta vez, el sordo intendente cola de ratón dio otro paso en falso y creyéndose cabeza de león volvió a mediatizar un intento de recomponer relaciones institucionales con el estado provincial.
Primero mando a sus secretarios con un puñado de "seguidores periodistas rentados" desde las arcas mondacipales para que busquen cámaras en la puerta del Ministerio de Hacienda de la provincia.
La idea era conseguir una entrevista, sin previo aviso o pedido de audiencia como está obligado cualquier hijo de vecino decente, entre los agentes de Ríos y el propio Ministro de Hacienda Enrique Vaz Torrez.
Ríos no solo que pretendió subvertir una norma establecida en el marco de la cordialidad institucionalidad republicana, sino que fue a lo chamamé para ningunear a quien sea, y eso es lo despectivo de la acción.
Ríos desde el corsódromo mandó a sus payasos, volvió a esquivar las formas y eligió la mediatización, antes que el diálogo serio y respetable.
Desde el otro lado, como era de esperar, ubicaron en tiempo y en espacio a los secretarios cual obediencia de vida solo acataron ordenes del dictador mondacipal y cuando ya no mediaba la razón; fue el propio Ríos quien irrumpió en la escena de Hacienda provincial.
Cámaras de "seguidores periodístas" mediante, Ríos intentó sin pedido de agenda, ni audiencia, empujar una copada en vano con Enrique Vaz Torres que como patada de chancho la hizo corta sin contestar y lo ubicó.
Desde el primer día de asunción Ríos prefiere la tribuna hoy ya vacía para gritar un sordo ruido que contenta a sus fanáticos, pero no soluciona los graves descalabros financieros que le dejó Camau.
Así y todo Ríos elige seguir gritando, antes que someterse a las formas y a las normas que como intendente debería nadar en ejemplos.
Por ahora Vaz Torres volvió a mostrarle cuántos pares son tres botas, para que Ríos aprenda de modales mientras las finanzas se desequilibran en los bolsillos de los mondacipales.

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