"Me siento igual que cuando me pegaron"

"Me siento igual que cuando me pegaron"
Fue la definición de Mauro Velázquez en diálogo con El Vespertino de Radio Seis, en relación a lo que le provocó el sobreseimiento del único imputado por la brutal agresión que sufrió mientras cortaba el tránsito en una manifestación de vecinos contra la megaminería, el 18 de julio de 2012.
La decisión de la Cámara II del Crimen de Bariloche, de sobreseer al escribano Ernesto Repetur en el marco de una brutal agresión contra un vecino de Bariloche fue tomada con sorpresa por Mauro Velázquez, víctima de una patada que le quebró la cara y por la que le pusieron 26 clavos de titáneo en una intervención quirúrgica.

Si bien Repetur no fue el autor material de la patada, fue señalado como uno de los dos agresores durante una movilización contra la megaminería, el 18 de julio de 2012. Según el testimonio de Velázquez, el golpe ocurrió mientras cortaba el tránsito para garantizar la seguridad de los manifestantes, entre quienes había gran cantidad de mujeres y niños, dada la ausencia de personal municipal y policial. En la oportunidad, Repetur no quiso respetar el corte de la calle y al intentar pasar, Velázquez le golpeó el espejo y le grito que frene. Ante la advertencia provocativa, descendieron del vehículo Repetur y Gustavo Ampuero y comenzaron a increpar a Velázquez. Fue entonces cuando el joven reconoció que se había excedido e intentó disculparse. No obstante, Repetur le tiró una trompada que logró esquivar. Luego llegó la patada de Ampuero que le quebró la cara.

A pesar de ser dos las personas involucradas en el hecho, solo Repetur fue procesado por ser considerado "coautor" de las Lesiones Graves ocasionadas. Pero la Cámara del Crimen considera que no se lo puede inculpar y dictó su sobreseimiento.

"Después de haber sufrido lo que he sufrido, y por un hecho que nunca pensé que podía ocurrir... me siento como en el momento del golpe... Esto supera cualquier cosa... pero la decisión la tiene la justicia, gente que se formó para esto. Cuesta creero pero es así, está visto así y lo determinaron así", expresó a El Vespertino de Radio Seis y señaló que "no hay nadie más procesado por este tema".

"El único procesado era un coautor, que en la fundamentación de la causa dice que intentó pegarme y que yo logré esquivarlo. Pero ahora lo están liberando de su intención de pegarme" indicó Velázquez quien además cuestionó la aparición de un tercer hombre que también iría en la camioneta de Repetur pero no se había dado a conocer.

"De repente aparece un tercer testigo que yo no lo conozco, no lo ví y no estaba en ese momento. Es la tercera persona que supuestamente estaba en el auto y sostiene que hubo agresión pero que Repetur nunca tuvo la intención de pegarme. Yo a esa persona no la ví en ningun momento. El no aparece pero en la causa es el gran testigo, el Dios del momento", sostuvo.

"En ese momento yo me di cuenta que me había equivocado y pedí perdon, dije ya está, perdón, me equivoqué. Pero Repetur tuvo en todo momento la intención de pegarme y eso fue lo que pasó. Yo logré esquivar su golpe. Si lo hubiese recibido hubiese tenido más de una fractura. Qué tenía que hacer... me tendría que haber quedado para que me pegue y así lo hubieran culpado", señaló y agregó que "con esta experiencia que tengo no les puedo decir a mis hijos que existe la Justicia porque acá parece que lo que funciona más es la justicia por mano propia".

"El es escribano... Ellos conocen muy bien los movimientos de la justicia y veo que han sido muy astutos para utilizarla. Y la verdad es que me sorprende la decisión de un juez y el aval de los otro dos", definió.

Velázquez es un joven de menos de 30 años, con una fuerte vocación por la comunicación popular y la construcción de comunidad. Tiene dos pequeños hijos, de 4 y 2 años. Ese día no iba a participar de la marcha. Como tenía un programa de radio decidió pasar para ver cuánta gente había asistido. Y al ver que no había inspectores de tránsito o policía garantizando la seguridad, decidió ocupar ese rol. Reconoce que tuvo una reacción impulsiva ante la provocación de Repetur al intentar pasar con la camioneta, a pesar del corte de tránsito. Pero se dio cuenta de inmediato y pidió disculpas. No alcanzó para frentar la brutal agresión que sufrió después. Ahora la Justicia le dice que no hay culpables de la quebradura que sufrió en el rostro. Luego del traumático episodio, intenta superar lo que le parece más complicado: las secuelas psicológicas, el miedo por su seguridad, la de su mujer y sus hijos. Para los tribunales, solo resta apelar el fallo en el Superior Tribunal de Justicia (STJ).

"Es muy difícil que el STJ tome una causa de esta forma porque técnicamente hay que descubrir la ilegalidad del fallo, según me dijo mi abogado. Los fallos pueden ser justos o injustos pero nunca ilegales", relató.

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