SAENZ PEÑA (Agencia) - Aunque aún existe humedad relativa en los campos, el grueso de la siembra girasolera encuentra un fuerte obstáculo ante la ausencia de lluvias en toda la provincia del Chaco. Las esquivas precipitaciones, que desde hace más de un mes no se suceden en la zona, preocupa a los productores que tienen cultivos en distintas etapas de desarrollo y que están siendo afectados por la disminuida humedad en los suelos.
Si bien el agricultor chaqueño está acostumbrado a pasar buena parte del año agrícola mirando el cielo en búsqueda de algún mínimo indicio de probabilidad de lluvias, el correr de los días sin aporte de humedad va quitándole las esperanzas de una buena cosecha.
Con las precipitaciones de otoño y de los primeros meses del invierno, el chacarero había apostado al trigo en principio, dejando lotes liberados para a finales de julio iniciar la siembra de girasol. Ambos cultivos hoy, con más de cuarenta días sin lluvias, no se encuentran en las mejores condiciones.
El factor climático nuevamente vuelve a ser una complicación para el recientemente iniciado año agrícola. A la baja en el perfil de humedad por las inexistentes precipitaciones pluviales, se suman las fuertes heladas de mediados de agosto con intensas ráfagas de vientos del sector sur que secaron con rapidez los suelos, agregándose posteriormente tormentas de viento norte con muy elevadas temperaturas, todos acontecimientos que resintieron los cultivos en pie.
En el segundo año consecutivo en el que el productor eligió al trigo, sumando casi doscientas mil hectáreas en la provincia contra un promedio histórico que apenas llegas a las treinta mil hectáreas, la gramínea en estos momentos no muestra su mejor potencial. Los campos que hasta hace pocas semanas se teñían del característico verde de la planta en desarrollo ahora, apenas iniciándose la etapa de espigazón, van mostrando manchones amarillentos por el stres hídrico.
Se pensaba en más hectáreas
El girasol que como el trigo en la campaña pasada volvió a ocupar una importante superficie en el territorio provincial, en el inicio del nuevo año agrícola se preveía sumaría más hectáreas de siembra.
La campaña de la oleaginosa se había iniciado bien con las lluvias de los últimos días de julio. Los que con la humedad aportada por las últimas precipitaciones registradas en la zona habían sembrado el girasol, hoy observan los lotes “rogando que la humedad que está en los niveles inferiores le alcance al cultivo para aguantar hasta que lleguen las anunciadas y esperadas lluvias de septiembre”, implora Francisco García, desde la zona de Avia Terai.
En principio desde el mismo gobierno provincial se estimaba que el grano llegaría a ocupar unas 285 mil hectáreas, superficie que ahora está en duda ya que la falta de humedad en los primeros centímetros del perfil frenó la continuidad de la siembra.
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