VIH-Sida: baja la tasa en el país y crece en Salta

En 2005, cada 100 mil habitantes, 7 tenían el virus en la provincia. La cifra se duplicó en 2009. En el país se redujo de 14 a 10. Según una encuesta, en Salta y Jujuy, 7 de cada 10 personas no compartirían ni un vaso de agua con una persona con VIH.
­Cuidate! El mensaje es claro para prevenir el virus de inmunodeficiencia humana (VIH). La epidemia, que atraviesa en forma transversal a la sociedad, demanda solidaridad, discriminación “cero”, educación, políticas inclusivas y responsabilidad. En los últimos años la tasa de VIH cada 100 mil habitantes -teniendo en cuenta diagnósticos nuevos por año-creció en la provincia: pasó de 6,5 en 2005 a 13,8 en 2009 . El balance nacional se presentó en el III Congreso Nacional de Sida, este fin de semana en San Juan. Una curva opuesta se ve en el promedio del país: 14,5 en 2005 contra 10 en 2009. Provincias como Buenos Aires redujeron significativamente las tasas: 18,2 contra 9,6 en el mismo quinquenio. Las estadísticas del 2010 aún no fueron procesadas por la Dirección Nacional de Sida.

Más allá de los números, la enfermedad aún carga estigma y desinformación. Preocupa que en Salta y Jujuy el 65,9% de la población no compartiría un vaso con una persona con VIH y un 65,6% piensa que un maestro que convive con el virus no debería seguir enseñando. Ese fue el resultado de una encuesta presentada por la Fundación Huésped.

Los factores que incidieron en el ascenso de la tasa de VIH en el territorio provincial pueden tener varias explicaciones. No hay una única lectura. Los datos tampoco pueden ser considerados como sinónimos de indicadores negativos para el sistema de salud. Podría atribuirse a que la población accede más a las pruebas de detección, aunque también se desliza que no hay conciencia ni se valora el uso del preservativo.

Carlos Falistocco, titular de la Dirección Nacional de Sida, puntualizó que a nivel regional “continúan en descenso las tasas por 100 mil habitantes en Capital Federal y el Gran Buenos Aires. En el resto de las jurisdicciones se observa que se están elevando”. Como ejemplo de una tasa de VIH en crecimiento mencionó a Salta, en una charla para la prensa.

Al ser consultado sobre las causas, respondió que puede incidir una disminución en las corrientes migratorias. “Era común que los pacientes vayan a tratarse a otros centros urbanos en la zona central”, agregó. También reconoció que hay que hacer un análisis más profundo.

En Salta, el infectólogo del Hospital del Milagro Milton Décima afirmó que existen muchos puntos que se deben tener en cuenta. Le llama la atención que en Buenos Aires y otros distritos haya una fuerte reducción de la tasa de VIH, mientras que en Salta ocurra lo contrario. “Los médicos están pidiendo cada vez más que los pacientes se realicen la prueba y hay una demanda espontánea. Además, hay casos que saltan en los bancos de sangre y embarazos”.

Para Décima, el Gobierno debe cumplir con la ley de educación sexual en todas las escuelas, públicas y privadas. La desinformación es moneda corriente entre las personas que llegan a los consultorios.

En el último anuario de la Dirección Nacional de Sida, un dato pone en evidencia las falencias del sistema educativo con respecto a la prevención de esta enfermedad.

¿Y la educación?

De los casos diagnosticados masculinos en Salta, el 44,6% había finalizado la secundario. Otro 46,9% tenía la primaria completa. Es decir que el 91% pasó por un pupitre. Cifras similares muestran las mujeres.

Décima dijo que si bien las personas pueden ser instruidas sobre prevención, depende de la actitud que adopten al momento de intimar con otra persona. Hace 30 años aparecieron los primeros casos de VIH. En los '80 se hablaba de “peste rosada”. Falistocco aconsejó referirse a sectores vulnerables.

La epidemia no distingue preferencias sexuales sino conductas de riesgo, como evitar el condón.

En Salta la transmisión en hombres en el 2001 se daba en un 29% en relaciones heterosexuales y en 2009 saltaron al 55%, mientras que la infección en prácticas homosexuales bajó del 55% al 42%. En las mujeres se mantuvo por encima del 80% la transmisión heterosexual.

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