Fue uno de los legisladores que menos tiempo estuvo en el cargo. No llegó a los sesenta días. D’Auría renunció a su cargo luego de quedar implicado en un supuesto hecho de tráfico de drogas.
Poco tiempo estuvo en funciones Héctor D’Auría. Fue uno de los legisladores que menos tiempo estuvo en el cargo. No llegó a los sesenta días. D’Auría renunció a su cargo luego de quedar implicado en un supuesto hecho de tráfico de drogas. Sin embargo, la Cámara baja aún no trató su decisión por lo que sigue alcanzado por los fueros legislativos.
El 16 de diciembre pasado, personal de Gendarmería Nacional detuvo la camioneta en la que el electo diputado viajaba junto a su chofer. El procedimiento se efectuó en el peaje de AUNOR ubicado en el paraje Cabeza de Buey. Según el informe de la fuerza, transportaba más de 40 kilos de cocaína y marihuana.
La requisa de Gendarmería se realizó merced a una llamada anónima que alertaba sobre la circulación de dos camionetas con dominios GHB 151 y HKP 217, esta última ploteada como oficial, y radicada en Metán, con drogas. Cuando los gendarmes trataron de detener el vehículo de D’Auría, el chofer intentó darse a la fuga, pero fue detenido kilómetros más adelante. Tras la requisa se encontraron en el tanque de combustibles 8 envoltorios de nailon con cocaína y 11 envoltorios con marihuana.
El legislador fue puesto a disposición de la causa y dejado poco después en libertad, en tanto el chofer quedó detenido. Es en este punto, en el que una crónica policial se transforma en un relato de misterio; en poco menos de una semana, los cuarenta kilos de droga se transformaron en 120 gramos y la camioneta oficial, en vehículo particular. La cantidad de droga informada oficialmente por la fuerza, choca con la ofrecida por el legislador y sus abogados. Gendarmería sostiene que fueron cuarenta kilos, ocho paquetes de cocaína y once de marihuana; D’Auría y sus abogados: 60 gramos de marihuana y casi 70 gramos de cocaína.
D’Auría nunca negó el procedimiento, pero explicó que su chofer fue detenido para un control por parte de efectivos de Gendarmería Nacional, mientras él viajaba dormido en la camioneta. Las contradicciones están en cada renglón escrito de esta historia. El diputado asegura que estaba a bordo de un vehículo particular, pero los reportes de Gendarmería y los testigos ocasionales, aseguran que se trataba de una camioneta oficial. La causa es tramitada ante el juzgado Federal a cargo de Julio Bavio y está caratulada como tenencia de estupefacientes. Son muchos los puntos oscuros en esta investigación y cada vez se suman más actores.
El legislador después de negar sistemáticamente la existencia de drogas en la camioneta, sostuvo: “La droga me la plantaron, fue una causa que me armaron desde el Partido Justicialista”. Los cañones del diputado apuntarían directamente contra el presidente de la Cámara de Diputados de la provincia, Manuel Santiago Godoy, y algunos dirigentes del peronismo metanenses. “Tengo mi conciencia tranquila. Se aprovechan de las situaciones. El tiempo dará la razón”, afirmó a la prensa.
D’Auría sustenta su teoría del complot en un dato que aportó durante su declaración, en la que sostiene que poco después de ser electo recibió un mensaje de texto de “parte de un joven”, donde le ordenaban implique al legislador en algún hecho policial. Nunca nadie vio el mensaje, ni se determinó quien era el joven, ni los supuestos impulsores del plan. Otro dato que tomó relevancia estos días con la repentina aparición mediática de su nombre es que D’Auría sería propietario de una empresa de agroservicios en Metán y de una estación de GNC, en donde los remises de familia Ale de Tucumán, cargarían combustible.
Según fuentes confiables manifestaron a cada vez es mayor la sospechosa afluencia de remises tucumanos de la familia Ale. Según la fuente, estos llegarían desde la localidad tucumana de Trancas con el fin de cargar gas en sus unidades. Sospechosa metodología ya que deben recorrer más de 200 km ida y vuelta desde Trancas a Metán. La sospecha y las versiones indican que también cargarían droga proveniente de Bolivia, para ser transportada a Tucumán. Según la misma fuente que solicitó un estricto off de récord, esto es "Vox Populi", y si fuera así entonces sería "Vox Dei".
Un pasado pesado
El 21 de septiembre de 2011 encontraron el cuerpo de la joven de 16 años, Marta Rosa López, en la casa del hasta hoy diputado por Metán, Héctor D’Auría. La joven, oriunda de El Galpón murió ahorcada, aparentemente producto de un suicidio, ese día en la casa que el legislador posee en barrio San Carlos, de nuestra ciudad. Raúl Córdoba, integrante de la Comisión de Padres contra la Impunidad, recordó que hace dos años fue encontrado en la casa que D’Auría tiene en el barrio San Carlos, el cadáver de la joven de 16 años Marta Rosa López.
Según lo establecido por la investigación policial, la joven habría mantenido una relación amorosa con un tal Rodríguez, quien sería colaborador de D’Auría. Si bien la causa se caratuló en un principio como posible suicidio, fue elevada por la jueza de Menores, Silvia Bustos Rallé, al Juzgado de Instrucción Formal 5, a cargo de Pablo Arancibia.
Entre los motivos de esta determinación, la magistrada habría observado un cúmulo de contradicciones en los informes policiales y en las declaraciones de Rodríguez, además de una situación de posible corrupción de menores seguida de muerte. También debe mencionarse, que entre los elementos que harían presumir que se trata de un femicidio y no de un suicidio adolescente, se encuentran una serie de mensajes de texto, remitidos desde el celular de la presunta víctima el 20 de septiembre, un día antes de su fallecimiento.
En esos mensajes, aparentemente, la adolescente daba cuenta de que “le faltaba el aire” y que habría existido una suerte de discusión con Rodríguez, con quien permaneció sin la autorización de sus padres.
Ana Fernández, también integrante de la Comisión de Padres Contra la Impunidad, comentó: “Alfredo Rodríguez, es la mano derecha de D’Auría y administrador de sus agrotécnicas, además de ser su protegido. El diputado tiene una casa en Barrio San Carlos donde se produjo la muerte de esta nena”.
Tras el deceso, D’Auría se habría presentado ante la madre con Alfredo Rodríguez y le dijeron que la nena se había suicidado, sin la intervención en ese momento de ningún juez ni fiscal. “Luego de esto llevaron el cuerpo a Metán y se lo entregaron. La menor era hija de una de las empleadas que trabaja con él y, por miedo, nunca denunció nada. Ella se acercó a mí e incluso estuvo en una reunión con María Pace y los otros ministros. Ella se expresó a través mío porque tiene mucho miedo a hablar”, dijo Fernández y aclaró que “lamentablemente se trata de una señora que es vulnerable social y económicamente”.
De acuerdo a la versión de Ana Fernández, la casa que D’Auría tenía en barrio San Carlos era “para la joda y funcionaba gracias a la complicidad de la policía del lugar. En la muerte de la joven no hubo investigación policial. Yo digo que se compró a la policía, le callaron la boca y le entregaron el cuerpito de esta nena a la madre, a la que le dijeron que se suicidó. Desde el vamos, ella tenía 16 años y este tipo tenía 50, es decir que se trató de pedofilia, entonces la policía hizo la vista gorda porque se presentó D’Auría como empresario y nadie investigó”.
“En su momento, el famoso ‘Gordo’ Aramayo, secretario de la exministra Diez y en presencia de ella también, me dijo que lo iban a investigar a D’Auría y no se hizo nada al día de hoy, incluso se fastidió conmigo y me dijo que yo estaba interfiriendo en la justicia”, agregó, finalmente, Ana Fernández.


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