Una pena de 17 años recibió Adrián Rodríguez (30) por matar a un hombre para robarle la moto.
Anteriormente había recibido la pena de 10 años de prisión el menor que acompañaba a Rodríguez aquella noche del 10 de abril de 2007 en la que simularon ayudar a Ludueña que había querido esquivar un perro y cayó junto a una parada de ómnibus en Uruguay al 800.
Cuando intentaba reponerse de la caída, la víctima recibió un culatazo de Rodríguez, quien apuntó a un vecino que se había acercado a ayudar a Ludueña y le ordenó que se retire. Luego, el agresor disparó en el cráneo del motociclista, quien murió al día siguiente en el Hospital de Urgencias.
Rodríguez y el menor huyeron con la moto por barrio Altamira hasta que decidieron esconderla cerca del cementerio San Vicente, debido a que el ulular de las sirenas policiales los estaba alcanzando.
En el primer juicio de este caso, seguido al adolescente que en aquel momento tenía 16 años, éste declaró que Rodríguez había sido el autor del disparo pero, lejos de querer incriminarlo seriamente, indicó que se le había escapado el disparo.
Por mayoría
En los últimos días se desarrolló este juicio por jurados con el tribunal presidido por Julio César Bustos, quien actuó junto a Juan Manuel Ugarte y José Enrique Pueyrredón. El veredicto de culpabilidad fue dividido, pronunciándose por la absolución tres de los representantes del pueblo, contra cinco de sus pares y los dos vocales que votaron por la condena. El monto de la pena fue con declaración de reincidencia, debido a que Rodríguez había cumplido con otra condena de cárcel, de tres años y medio de prisión.
El contundente alegato del fiscal de Cámara Hugo Almirón sostuvo que Rodríguez tenía personalidad de manipulador y que era peligroso. Tras pronunciarse por una condena elevada, el acusador señaló que debía ser culpado de homicidio con motivo u ocasión de robo agravado por el uso de arma de fuego y también por la participación de un menor de edad, esto en concurso ideal.
Lo llamativo de la última audiencia de ayer es que el acusado, al hacer uso del derecho a la última palabra habló durante más de una hora. En cambio, la viuda de la víctima, Carolina Chávez, dijo que esperaba que Dios perdone a Rodríguez, ya que ella ya lo había hecho debido a que no podía vivir con odio. Sin embargo, remarcó palabras que también había utilizado el fiscal en su alegato, en referencia a que el acusado tendrá distinta suerte que su marido, a quien ella aún espera todas las noches para cenar.
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