La zona norte de la provincia de Buenos Aires registró fuertes pérdidas de hasta 60 por ciento en los rindes del cultivo de soja, afectado por las características especiales de esta campaña que tuvo como actores principales una sequía sin precedentes en los últimos 50 años y la presión de plagas
Los promedios oscilan en 15 quintales por hectárea en Junín hasta el momento y las pérdidas de la superficie de soja de segunda podrían alcanzar a 70 por ciento en General Pinto.
El avance de la cosecha de soja es de 35 por ciento en la zona núcleo.
En cambio, en la zona geográfica delimitada por las ciudades santafesinas de Rosario, Venado Tuerto y Carlos Pellegrini; y las cordobesas de Marcos Juárez y Bell Ville; la campaña de la
oleaginosa se mantiene con valores de cosecha estables y cerca de lo normales.
Pero hacia el este del Río Paraná y el norte de Buenos Aires, aumenta la variabilidad de condiciones y se experimenta una fuerte caída que va de 40 a 60 por ciento de los rindes obtenidos en comparación con la campaña pasada.
Esto está generando mucha preocupación en el sector, porque siguen las sorpresas con el ingreso de las máquinas a los lotes. Se espera que puedan mejorarse los valores promedios en la
próxima semana con las sojas más tardías, pero es también en esta zona donde las precipitaciones no alcanzaron para revertir la sequía que se viene observando a través de los mapas de humedad en el suelo.
De hecho, es en estas áreas donde las sojas que están terminando el llenado se ven muy sufridas por la falta de agua. Según el informe, lamentablemente serán mayores las pérdidas de área cosechable, como se señala en la zona de General Pinto y Lincoln
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