Sequía: posibles problemas con el suministro de agua potable y millonarias pérdidas para el agro

La Autoridad provincial del Agua ubicó a la región pampeana en “área de sequía condicional” que muestra bajas en las reservas acuíferas y afectarían el suministro de agua potable. Informan que persisten “anomalías en la reserva de agua”.
La situación afectó más gravemente a Azul con importantes daños en la red. Por otro lado, se estiman pérdidas de dos millones de toneladas de maíz -que suman 400 millones de dólares- y hay preocupación por la cosecha de soja.

La sequía que alcanza al país ocasiona importantes daños a la producción agrícola y amenaza que afectar el suministro de agua potable en la región pampeana tal como advirtieron la Autoridad provincial del Agua y organismos nacionales. Se determinó que se trata de un “área de sequía condicional” y se mantendrá el alerta hasta marzo.

La Autoridad provincial del Agua informó que en los meses de diciembre y enero se registraron en el suelo de la región pampeana “anomalías en la reserva de agua”.

La situación más grave en el centro bonaerense se ha planteado en la localidad de Azul: una depresión del acuífero combinado con un importante hundimiento del terreno provocó rotura de cañerías los días 14, 24, 27 y 30 de diciembre y el 1 de enero, situaciones rápidamente subsanadas pero que dejaron sin servicio a barrios enteros.

La cooperativa Ceal que maneja el servicio de agua en la vecina localidad informó que Azul mantiene “un rango del 5% al 20% de reservas de agua en el acuífero” y dio a conocer medidas adoptadas a fin de asegurar la provisión del recurso. Se redujo el caudal de los pozos de mayor productividad y la alternancia para no deprimir los acuíferos y evitar el deterioro de las bombas.

Asimismo, se implementó una penalización a los consumos por riego de calles de tierra, se colocarán más medidores de consumo y se donde ya funcionan, se dispuso un facturación de “servicio diferencial” a partir del mínimo facturable (15 metros cúbicos) y se brindarán microcréditos para la adecuación de instalaciones particulares.

Pérdidas agrícolas millonarias en la Provincia

La sequía también está dejando importantes daños en las regiones de mayor riqueza agraria de la Argentina, entre ellas, la provincia de Buenos Aires.

Las estimaciones dadas a conocer por diario El Día, indican pérdida en el total del país de cinco millones de toneladas de maíz por un valor aproximado de mil millones de dólares. En la zona bonaerense la cifra representa dos millones de toneladas y 400 millones de dólares que ya no se recuperarán.

Maíz y Soja. Alfredo Rodes, director ejecutivo de Carbap, informó que el cultivo más afectado y que ya registra una pérdida de rinde irrecuperable es el maíz. Con una cosecha que comenzará a principios de marzo, esta sequía lo alcanzó de lleno en la etapa de formación de los granos.

Los números son elocuentes: la producción de maíz de 2010 tuvo un rinde del orden los 8.750 kilos por hectárea, mientras que el de este año rondará entre 6.500 y 7.000 kilos por hectárea.

La próxima cosecha de soja, en cambio, está hasta ahora menos afectada que la de maíz. “Se banca mejor la seca y los cultivos no llegaron aún a la época de floración”, explica Rodes, aunque advierte que en la zona más crítica “la soja tardía” también comenzó a sufrir los efectos de este fenómeno.

Pero la preocupación es enorme. Ocurre que la soja es, como se sabe, el cultivo más importante del país y de la Provincia, el que determina la prosperidad o la catástrofe del campo como sector. Mientras que el año pasado se produjeron en total en el país 20 millones de toneladas de maíz, la cosecha de soja llegó a los 48,6 millones de toneladas. Y las perspectivas climáticas no son alentadoras. Los pronósticos dicen que “todo el verano será muy seco” y si se cumplen, la maduración de la soja se vería fuertemente afectada y su cosecha (entre marzo y mayo) registraría duras pérdidas.

En ese marco, el campo bonaerense, se decía, también está atado en gran medida a la suerte de la soja. Rompiendo su promedio del 25% del total de la cosecha de esta leguminosa, el año pasado en la Provincia se produjeron 17 millones de toneladas -a un nivel medio de 3 mil kilos por hectárea- que representaron el 35% del total nacional.

La lluvia. La Niña, que es el fenómeno climático que está provocando esta nueva época de sequía -iniciada a fines de noviembre y agravada por los calores récord, muy por encima de los registros históricos, de fines de diciembre-, presenta características especiales.

En términos generales, llueve poco, mucho menos de lo que los cultivos necesitan. Pero dentro de ese marco global, en algunos lugares han caído desde que comenzó la seca algunas precipitaciones copiosas, que hasta ahora -por ejemplo- alcanzaron para reverdecer cultivos y “salvar”, hasta nuevo aviso, cosechas. Pero, a menos de 20 kilómetros de esos campos, no ha caído una gota.

Sin embargo, a nivel global, las anunciadas grandes lluvias que se habían anunciado para la semana que pasó generaron una expectativa que se frustró.

El director ejecutivo de Carbap señala estos “caprichos” de La Niña antes de trazar un panorama geográfico de los alcances de la sequía en la Provincia.

El Norte y el Oeste. En el norte de la Provincia -con epicentro en los distritos de Pergamino, Junín, Chacabuco, General Arenales, Rojas, entre otros- se ubica el “núcleo duro” de la sequía.

En ésta, la zona agraria más rica -con mejores rendimientos- del territorio bonaerense, las excepciones (por eso de las lluvias “localizadas”) son pocas y sin significación en los volúmenes totales. Los daños son ya muy importantes en toda la región y las pérdidas en el rinde del maíz son irreversibles, explicó Rodes. En menor medida, las lluvias han afectado también en esa zona a la soja sembrada tardíamente.

Otra región importante de la Provincia ya fuertemente afectada por la sequía -también con los mayores daños en el maíz y la soja tardía en menor escala- es la del oeste, con eje en General Villegas, Lincoln, Rivadavia, Carlos Tejedor, Trenque Lauquen, General Pintos, Ameghino, Nueve de Julio, entre otros distritos.

Con todo, la situación no es totalmente pareja en esa región -como sí ocurre en el Norte-, porque en el Oeste se ha dado aquello de que llueve en un campo y en el de al lado no, aunque siempre en un panorama general de sequía desde fines de noviembre.

Pasto quemado en la zona de cría. La tercera región de la Provincia afectada por la sequía es la zona de cría de ganado y la cuenca lechera.

En Chascomús, Pila, Castelli, Belgrano, así como en los campos de Brandsen, Magdalena, Punta Indio, entre otras comunas, el pasto está quemado y ya están usando las reservas de forrajes para alimentar a los animales.

“La situación está lejos de haber alcanzado la gravedad que se registró hace dos años, cuando en cada campo se morían los animales por decenas. Pero en la zona de cría esta nueva sequía ya se siente con fuerza y hay preocupación por la posibilidad de que no llueva durante todo el verano”, advierten en Carbap.

Por lo demás, al margen de estas tres grandes regiones afectadas, en el resto de la Provincia hay “islas” -como la zona de Balcarce- donde la sequía ya está haciendo también estragos.

Perspectivas. En Carbap, con todo, le hacen espacio a la “nota optimista” del panorama actual. “Por lo menos ha llovido bien donde nunca llueve”, destacan. Es que, de Guaminí para abajo, el sur al que la peor sequía de medio siglo convirtió hace un par de años en un desierto, está registrando en los últimos tiempos “lluvias anormales” que empiezan a cambiarle la cara a algunos distritos.

Pero a la hora de las perspectivas, hay preocupación y prudencia. “En el maíz ya hay daños irreversibles. Se perdieron 5 millones de toneladas por mil millones de dólares en el país, con una incidencia del 40% en la Provincia (2 millones de has, 400 millones de dólares)”, dice Rodes, “y el resto de la cosecha y la soja dependen de que llueva. Como las lluvias son dispares según las zonas, cuesta estimar una perspectiva global”, agrega.

El punto delicado que ha alcanzado la situación y la incertidumbre sobre el futuro se refleja en lo que ocurrió en la reunión que celebró hace cuatro días la Comisión de Emergencia Agropecuaria bonaerense, integrada por funcionarios y dirigentes del campo. Allí se resolvió declarar “en observación” toda la Provincia para los cultivos de maíz y soja, pedir a las comisiones de cada zona que hagan evaluaciones locales, y volver a reunirse el 8 de febrero para ver cómo están para entonces las cosas y tomar una decisión.

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